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Tren Turístico Limón Exprés (Benidorm-Gata de Gorgos). Ferrocarril Alicante-Denia.

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viernes, 15 de septiembre de 2017

PIENSAS, LUEGO ¿EXISTES?


En la Antigüedad, los griegos decían que la PHYSIS, o naturaleza, es la porción del mundo que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la realidad que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS, en oposición a los FENÓMENOS que sí podemos ver o sentir. Es lo que el filósofo Immanuel Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el inicio de las Ciencias Naturales y Sociales, y su posterior desarrollo tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, la teoría atomista de Demócrito, el magnetismo, la electricidad, las ondas electromagnéticas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la biología celular y molecular, la informática…

En Ciencia Política es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puro, pero aún más entre Ciencia y Política. Y no tanto por la Ciencia y la Política, sino por los inmejorables actores sociales. La clase dominante perpetúa su poder y su supremacía económica monopolizando, administrando y adjudicando el vasto espectro de ideologías políticas y religiosas; su clase política cumple la misión y legitima su alto estatus social disfrazando esas ideologías clasistas y negocios elitistas en Ciencia Política; y su clase religiosa, dirigente de todos los cultos, justifica y rentabiliza su trabajo cuando sus fieles llegan a confundir fe con razón y teología con Ciencia, la de los noúmenos, la que no se ve, y precisamente por ello cada cual puede especular y asegurar cualquier existencia.

¿Y cuál es la moraleja de esta historia, si es que la tiene? Pues la mía, me la callaré. En POLÍTICA no dejes que otros te regalen todos los ingredientes cocinados y masticados, porque en esta sociedad política, nada es gratuito, todo tiene un precio para el administrado y un beneficio para el administrador. Pero como los conocimientos no son innatos ni privativos, puesto que cada uno los aprende en un proceso interminable de formación y los aprehende a lo largo de toda su vida, pues nadie está en posesión de la verdad. Piensa por ti, pero con conocimiento racional puro instruido, luego existirás.



 Fdo.: Luis Perant Fernández

miércoles, 30 de agosto de 2017

A MÁS INDEPENDENTISMO, MÁS CONSTITUCIÓN.



          Por lógica racional, la descentralización administrativa del Estado es más eficiente que el estado centralizado en la asignación de los recursos públicos. Esta descentralización acerca la administración a las necesidades del ciudadano, es más receptiva a sus propuestas y demandas, pero sobre todo permite la participación de los ciudadanos y agiliza las decisiones. La descentralización administrativa se lleva a cabo y se desarrolla transfiriendo competencias estatales, otorgando poder normativo y asignando recursos a los administrados, quienes conocen mejor que nadie las necesidades locales. El poder central se limita al reparto equitativo de los recursos nacionales y a controlar su asignación y buen uso en las competencias transferidas. De ningún modo se puede tachar la descentralización administrativa de dictadura del centro sobre la periferia, ya que cada cuatro años la soberanía ciudadana decide democráticamente en las urnas las políticas públicas que deben aplicarse a todos. Todos los ciudadanos y todos los partidos políticos tienen el derecho y el deber de participar en el sistema político democrático.

Sin embargo, en España se ha impuesto la descentralización política del Estado. Esta descentralización reparte el poder político central entre varios niveles de toma de decisiones, difumina la responsabilidad de quienes toman tales decisiones. El ciudadano agraviado no sabrá nunca el último responsable de sus desgracias. Además, como cada nivel político tiene su Parlamento para legislar sus leyes, los ciudadanos del Estado dejan de tener los mismos servicios públicos, los mismos derechos y mismas obligaciones, fundamento principal de toda Constitución democrática. En lugar de unirse, colaborar o competir para mejorar sus vidas, los ciudadanos pelean entre ellos para defender los intereses territoriales difusos, y no los suyos, los de sus clases sociales. Y en nuestra economía de suma cero esto equivale a despojar a unos para beneficiar a otros. Los grupos y territorios mejor organizados siempre conseguirán la mayor parte del PIB en detrimento de los más desorganizados o débiles. Por regla general, los núcleos más fuertes no son los más numerosos, ni siquiera siempre los más adinerados, sino los más acaparadores de poder político.

¿Por qué la Constitución Española de 1978 recoge la descentralización política y no la administrativa? ¿A quién beneficia? En toda decisión política siempre hay ganadores y perdedores. Esta decisión estudiada y premeditada benefició a la derecha tradicionalista porque la mayoría de españoles es de izquierdas y en todas las elecciones democráticas siempre habría ganado la izquierda. Pero como los poderes tradicionales dominan desde siempre los negocios, tanto del centro como de la periferia del Estado, y conocen a la perfección el caciquismo, disponen de los dos instrumentos infalibles para que una minoría gobierne a la mayoría en un sistema democrático. La ideología nacionalista y la descentralización política conformaron la hoja de ruta de las clases sociales dominantes en la dictadura franquista para seguir dirigiendo la política y la economía en la nueva etapa de la España democrática.

Para mantener tal dominio, la derecha tradicionalista ha fomentado, promocionado y primado la manipulación y desarrollo de las culturas locales para crear odio en la ciudadanía y terminar para siempre con la hipotética unión de las izquierdas. La colaboración de la nueva y atípica izquierda nacionalista ha sido fundamental en este proceso, ha sido el brazo ejecutor a cambio de picotear parcelas de poder. Estos nacionalistas de izquierdas se creen los artífices de la nueva España plurinacional, cuando en realidad son los nuevos jornaleros de estos nuevos caciques, de esta nueva España multinacional. Pero lo que en principio era un negocio político, el de acaparar poder para dirigir la economía, se ha escapado de las manos a los poderes tradicionales centrales y periféricos, y se ha transformado en un peligro para la convivencia y democracia. La descentralización política del Estado se ha convertido, para unos en cortijos privados de negocios cuasi mafiosos, y para otros, los “sans-culottes”, en refugios de supervivencia económica y privilegios públicos. Este afán de negocio insaciable ha desembocado en amenazas de independencia, precisamente para arrebatar todo el poder. El peligro es real para la convivencia pacífica y democrática. Si refrescamos la memoria, recordaremos que el sistema autonómico, con su descentralización política a desarrollar a gusto de cada territorio, fue inventado y aplicado desde arriba.



Sí, la Constitución Española de 1978 necesita urgentemente una reforma en profundidad, empezando por Monarquía o República, y siguiendo por descentralización política o descentralización administrativa. Éstas son las claves para conseguir una España democrática y social diferente, de todos y para todos, menos feudal y más europea, menos nacionalista y más universalista.


miércoles, 16 de agosto de 2017

CULTURA, PODEROSO INSTRUMENTO DE GOBIERNO.




Tus conocimientos y tus vivencias se adquieren, y por tanto, dependen de ti, de tus circunstancias y de la socialización que hayas recibido del sistema educativo vigente. Sin embargo, tu cultura te viene dada porque se transmite de padres a hijos.

Por desgracia, el mal gobernante confunde socialización con cultura, y altera la cultura para beneficio “del bien nacional” o “del interés general”, y que por norma coincide con los intereses de las clases gobernantes. El mal gobernante es experto en dirigir el destino de la sociedad cambiando sus necesidades, gustos, preferencias, costumbres, ideas, y hasta su Historia y lengua, para que se ajusten a los intereses y negocios de la clase dominante. De ahí, las malas artes y sobornos de los grupos de presión para imponer sus modelos educativos y culturales al gobierno de turno, pero también los chantajes en gobiernos de coalición por dirigir la cultura y la educación. La ideología nacionalista está hecha a la medida para obtener la aprobación de la ciudadanía en la manipulación de la cultura.

Los peones de estas clases dominantes, que podríamos llamar mercenarios de los grupos de poder, son actores y comediantes insuperables en el arte de la representación e interpretación, maestros en manejar la opinión pública para hacer confundir progreso con consumo, éxito personal con interés económico gremial, cultura local con superioridad intelectual, y magos en transformar toda esa cultura cocinada en instrumento político. Con ese bagaje pseudointelectual, pseudocultural y pseudonacionalista transmitido a la sociedad, ciertos lobbies acaparan los partidos políticos y las Instituciones del Estado para hacer de lo público su negocio gremial y privado.

Para conseguir sus fines, los sofistas mercenarios son expertos en dirigir la opinión pública acaparando los medios de comunicación y creando Fundaciones, ongs y laboratorios de ideas. A la par, para estar cerca del poder, la oligarquía contribuye con sus recursos comprando voluntades en las administraciones públicas y colocando colaboradores en las empresas públicas, sindicatos obreros, organizaciones empresariales y principalmente, en todos los partidos políticos. Con todo el terreno abonado, los pesos pesados de estos holdings culminan su negocio ejerciendo de lobby ante los tres Poderes del Estado para influir, recomendar o dirigir la toma de decisiones ejecutivas, legislativas y judiciales, y, distribuir, asignar o mangonear los Presupuestos Generales del Estado.

El ciudadano raso es siempre el perdedor en este juego político-cultural, porque no crece como ciudadano por acumulación de la experiencia, sino por reacción a los acontecimientos políticos negativos o positivos, espontáneos o provocados. En política, lo positivo y negativo son sentimientos relativos, subjetivos, interesados y temporales. Y en todo Sistema Político esos sentimientos son casi siempre provocados, inculcados, delimitados, cuantificados, tutelados y administrados por el poder establecido.

El ciudadano beneficiado por lo positivo del Sistema Político será adepto al sistema y el sufridor de lo negativo del mismo Sistema Político será inconformista o anti sistema. Más allá de 6 meses, la memoria política falla en la gran mayoría de los votantes, y, lo negativo se puede manipular y transformar en positivo, y viceversa también. El sistema político, principalmente el democrático, siempre busca su supervivencia asegurándose el apoyo mayoritario de los ciudadanos en todas las circunstancias, unas veces cubriendo las necesidades de éstos, otras muchas, generando los deseos de lo que el sistema puede ofrecer o quiere imponer, y otras, administrando el miedo a lo desconocido o a lo diferente. El ciudadano, que reacciona en la dirección deseada a todos estos estímulos del sistema, está adecuadamente culturalizado.


El devenir es imparable e impredecible,  pero siempre, hasta el último de nuestros pensamientos y movimientos estará limitado, fomentado o promocionado por el Sistema Político en el que vives a través de su proceso de socialización y culturalización. Esta tutela será positiva o negativa en función del buen o mal gobierno. Si el gobierno del mal gobernante se prolonga en el tiempo, producirá daños irreparables en la cultura, formación, socialización y futuro de los ciudadanos, y terminará por dejar secuelas psicológicas en una o varias generaciones. De ahí la importancia de fomentar la cultura política democrática en el sistema educativo para generalizar la participación ciudadana en los asuntos públicos y no caer en la trampa del mal gobernante, y también, para inculcar la imperiosa obligación de los ciudadanos de votar siempre en todos los procesas electorales, precisamente para liberarse del mal gobernante. Pretensiones difíciles de llevar a cabo, ya que las clases dominantes se reservan el monopolio de la enseñanza y el derecho a manipular la cultura para seguir gobernando.

Fdo.: Luis Perant Fernández

sábado, 1 de octubre de 2016

PEDRO SÁNCHEZ NO ES EL PROBLEMA.


Con Pedro o sin él, seguiremos en campaña electoral permanente. Los partidos competirán hasta alcanzar el poder. Guste o no, éstas son las reglas de juego democrático, unos pueden prometer y otros son libres de dejarse engañar. El problema surge cuando la oferta de partidos políticos es intervenida, entonces, ese “mercado” supuestamente libre es alterado, y por ende, la elección está condicionada. De ningún modo quiero decir que haya un cártel de oferta mafioso. A veces el poder puede ser tan sutil que todas sus piezas encajan a la perfección por arte de magia. Para despejar mis sospechas, simplifico el sistema político. El partido ganador en las elecciones generales gobierna durante 4 años. Si al final de ese mandato los ciudadanos quedan contentos con su gestión, pues volverán a votarle. Si los ciudadanos quedan insatisfechos, votarán al partido de la oposición. Este juego es simple para el ciudadano que puede sentirse engañado por promesas electorales incumplidas.

El partido ganador gobierna las Instituciones del Estado y administra la mayor empresa del país, es el agente económico que más dinero ingresa y el que más gasta. Por tanto, los agentes económicos privados nacionales y transnacionales, los llamados lobbies, saben que es fundamental estar cerca del poder político para garantizar el futuro de sus empresas. El volumen de negocio de muchas de esas multinacionales es mayor que el PIB de muchos Estados. Es fácil comprender que esos poderosos holdings no se aventuren a que algún partido ponga en peligro sus negocios. Por tanto, si el partido de gobierno ha legislado a favor de la “causa” y ya no tiene la confianza de los votantes, el poder económico debe asegurarse de que el partido de la oposición llamado a gobernar no destruya “lo edificado”. Hay varias fórmulas para conseguirlo, desde minar los partidos desde dentro para difuminar la dirección y la ideología, hasta favorecer la proliferación de partidos nuevos para difuminar la soberanía ciudadana. En España han ocurrido ambas cosas.

Antes de seguir, quiero dejar claro que los fundadores de las nuevas opciones políticas son casi siempre honestos en sus ofertas políticas a los ciudadanos. Cosa diferente son las facilidades y ayudas legales, logísticas, mediáticas y en algunos casos, económicas, que facilitan la proliferación de asociaciones y partidos nuevos. Los lobbies interesados en este planteamiento saben poner en funcionamiento toda la maquinaria necesaria para conseguir sus fines, y además sin parecerlo. La ingeniería electoral se pone en marcha para que el voto descontento no dé la mayoría absoluta al partido de la oposición. Se pone en marcha una campaña mediática de desprestigio a los gobiernos con mayoría absoluta y se mitifica a los gobiernos de coalición donde el “diálogo y consenso” son virtudes. Para ello no se escatiman recursos, todo un ejército de tertulianos y personajes afamados se encargan de endemoniar al bipartidismo y difundir la similitud de un gobierno democrático de mayoría absoluta de 4 años de duración con un gobierno dictatorial de 40 años.

Los votos de centro-derecha que pierde el PP se canalizan hacia Ciudadanos. Los votos de izquierda movilizados por los recortes sociales del PP se desvían hacia Podemos. Y el principal partido de la oposición de la legislatura que terminó, el Psoe, se queda sin mayoría absoluta para poder derogar la legislación neoliberal del Partido Popular. Nunca habrá pleno consenso en ninguna futura coalición de gobierno, sea de dos o tres partidos, para reponer los servicios públicos y sociales que el PP ha llevado a cabo con sus políticas de recortes. Tan grave, o tal vez más, sea la falta de acuerdos sobre políticas concretas que el gobierno de España debe plantear en el Consejo Europeo que es dónde nacen las políticas que nos gobiernan y que descaradamente favorecen a los lobbies. Pero como hay sospechas de que la coalición opositora puede gobernar y radicalizarse, se decide minar el Psoe desde dentro desestabilizando su dirección y asegurar su abstención en la investidura de Rajoy. Las puertas giratorias son una inversión muy rentable, cumplen múltiples funciones para la “causa”. La ingeniería electoral bien pagada funciona.

Este artículo puede ser fruto de una elucubración, pero también puede ajustarse a algunas de las Teorías políticas sobre el Poder. En España tenemos varios ejemplos que se ajustan a esta Teoría. Tiempos atrás, el “Poder” facilitó la proliferación de sindicatos de trabajadores independientes con la finalidad de debilitar el inmenso poder de convocatoria de CCOO y UGT. La campaña mediática desprestigiando a sus dirigentes y ensalzando los derechos individuales fue brutal. También, algunos partidos políticos de izquierdas fueron minados por los nacionalistas y sus dirigentes tachados de descerebrados. En Política todo es intencionado, nada es casual.


Fdo.: Luis Perant Fernández


jueves, 8 de septiembre de 2016

SE IMPONE OTRA REFORMA, LA LEY ELECTORAL.



Aunque un Estado pertenezca al bloque democrático y esté integrado en una o varias organizaciones supranacionales, su sistema electoral es diferente de otros Estados similares. Esto se debe a que cada Estado está formado por poderes diferentes. El sistema electoral se desprende de la Constitución y asegura el gobierno del Estado según el consenso alcanzado por los integrantes de la sociedad en dicha Constitución. Siendo realistas, comprenderemos fácilmente que la sociedad evoluciona con el paso del tiempo. Por tanto, el consenso de una época, que no equilibrio, se altera o se quiebra y se impone una reforma parcial o completa del sistema electoral para reflejar la nueva relación de fuerzas en la vida política de la nación.

En la última sesión de las Cortes franquistas (19 de noviembre de 1.976), en la que éstas se autodestruyen para dejar paso al sistema democrático, el tema de discusión en los pasillos no era aprobar la disolución. Se discutía el sistema electoral y la división territorial de la futura España democrática. Los poderes tradicionales, obligados por el Fondo Monetario Internacional y por Occidente tenían que aceptar el cambio, incluyendo la legalidad de todos los partidos políticos. Por lo tanto, se discutía sobre el modelo del nuevo sistema político para seguir controlando el Estado. En un sistema electoral “mayoritario” existen, casi siempre dos partidos importantes que se turnan en el poder, y un tercero que suele ser el partido “bisagra”. Los tradicionalistas y los poderes fácticos no podían tolerar que el tercer partido fuese el comunista. Ese puesto debía ocuparlo los partidos nacionalistas periféricos que por tradición e ideología son de derechas. Esto se consigue fácilmente con un sistema electoral “proporcional” que da entrada a los partidos políticos localistas. Para que los nacionalistas tengan realmente poder, y puedan contrarrestar un posible Poder central de izquierdas, tienen que ejercerlo y para ello se crea un sistema a la medida, el autonómico, con su Gobierno y su Cámara legislativa y sin dependencia jerárquica del Poder Central. La Constitución Española no establece límites entre las competencias del Estado y de las Autonomías, esta situación genera conflictos permanentes entre uno y otros. Y como ambos están legitimados por las urnas, no toleran dependencia jerárquica alguna. Esta situación que se desprende de nuestra Constitución no es fruto de la casualidad. Si refrescamos la memoria histórica, recordaremos que el sistema autonómico fue inventado e impulsado desde arriba. Además los poderes tradicionales entienden de caciquismos para dirigir la periferia y manejar todos los negocios locales.

Como en este mundo nada es perfecto, aparecen los fallos. Aparecen nuevos políticos, los progres, que ven un negocio con el nacionalismo de izquierdas. Esto es atípico, puesto que la ideología de izquierdas es universalista y el nacionalismo es localista y tradicionalmente de derechas. Estos nacionalistas que se dicen de izquierdas son estafadores, alimentan un mito étnico tergiversando la historia. Se apoyan en unos Fueros del pueblo que fueron arrebatados, cuando en realidad esos fueros eran los privilegios de los estamentos privilegiados. El pueblo, en el Antiguo Régimen, sólo tenía el derecho a trabajar y callar. Estos “progres” se han visto desbordados por los “cachorros” y lo que en un principio era un negocio, el de acaparar poder, se ha transformado en un peligro para la Democracia. Se han manipulado las culturas locales para crear odio, y amparándose en el sistema democrático, se exige la autodeterminación para después imponer la dictadura de la etnia. Lo que en un principio era una descentralización política y administrativa del Estado se ha convertido en exigencias de independencia. El sistema autonómico se ha escapado de las manos, a unos y a otros.

Con una reforma de la Ley Electoral, sería cambiar del sistema proporcional al mayoritario, quedarían tres o cuatro partidos políticos con vocación y programa de gobierno para toda España. Y con una descentralización regional o federal, con Cámaras Legislativas con competencias definidas y delimitadas, los conflictos de competencia desaparecerían. Nunca más se repetirían las elecciones generales, nunca más habría gobiernos en funciones sin control parlamentario y nunca más las minorías chantajearían a las mayorías, y no me refiero a los nacionalistas de a pie. Son las minorías económicas, de los negocios y bien organizadas las que hacen de la ideología nacionalista su herramienta política de dominación de las masas. Seguramente los nacionalistas independentistas, y otros políticos profesionales, tacharían este sistema de dictadura centralista, y tendrían razón. Sería la dictadura de la mayoría, la perfecta definición de la Democracia, el menos malo de los sistemas políticos, porque genera igualdad para todos y periódicamente los ciudadanos deciden en las urnas. Esta España sería diferente, sería más democrática, más social y más europea.

Fdo.: Luis Perant Fernández



domingo, 26 de junio de 2016

LA POLÍTICA COMO CIENCIA DE LA VIDA.



La Ciencia Política me ha ayudado a comprender la sociedad, no como la suma de individuos, sino como el resultado de los conflictos de interés generados por los grupos de poder, esos mismos que siempre gobiernan bajo cualquier Sistema Político y siempre escriben la historia de los vencedores, oficialmente la Historia Universal.

La Ciencia Política también me ha sido de gran ayuda para superar la ideología liberal imperante que dice: “la soberanía nacional reside en el pueblo”, y descubrir el mal uso de la Democracia como instrumento político de gobierno refinado y sofisticado en manos de los poderes económicos globalizados para dirigir los negocios privados y públicos con el consentimiento de la mayoría de la ciudadanía, y no por desgracia, como un Sistema Político justo e igualitario con los derechos y deberes de los ciudadanos.

La Democracia no es la panacea contra todos los males de los ciudadanos, pero está considerada por la mayoría de los eruditos como el Sistema Político menos malo. Pero no olvidemos que las democracias no son eternas y, hoy día, están amenazadas por un conjunto de desafíos y desafiadores que podrían no considerar la democracia como la única alternativa disponible. Y nunca deberíamos olvidar que la mayoría de los países europeos fueron dirigidos por gobiernos fascistas y totalitarios en el siglo XX. No sería de extrañar, que en cuanto la oligarquía financiera europea sea incapaz de seguir alterando el sistema democrático para conseguir sus propósitos, fuerce el cambio hacia otros sistemas políticos.

Los actuales motores económicos mundiales son los países llamados emergentes o BRICS. Acaparan las materias primas, la producción, el comercio, el consumo y muy pronto serán los banqueros mundiales, pero no son precisamente referentes democráticos. Las Constituciones de Brasil, Rusia, India y Sudáfrica son formalmente democráticas, sin embargo, los poderes tradicionales son los que dirigen el estado y los negocios. En estos países, la clase media, la que sustenta el estado democrático, es minoritaria y la clase trabajadora no alcanza la suficiente organización como para influir en la vida política y económica. El caso chino es el más alarmante, la República Popular China es el líder de los BRICS y va camino de convertirse en la primera potencia mundial a todos los niveles. Sin embargo, China está gobernada por una oligarquía militar-comunista que pretende desafiar el mundo occidental y su estilo de vida democrática. Su sistema de gobierno autoritario y totalitario es capaz de mantener a sus más de 1300 millones de súbditos en un estado casi esclavista.  Pues bien, estos modelos políticos de los BRICS son los que sirven como referentes a las oligarquías occidentales por su alta capacidad productora y su bajo coste social.

Por tanto, como ciudadano de pleno derecho de España, Estado social y democrático de Derecho, y miembro de la Unión Europea: No permitas que el mal gobernante y los sofistas alteren la cultura de tus hijos, y te los roben. No toleres que el mal gobernante socialice y culturice tus hijos para crear súbditos del sistema económico, únicamente “productores/consumidores” en lugar de ciudadanos. No contribuyas con tu silencio a que el mal gobernante se adueñe del Estado para saquear lo Público, desmontar tu Estado del Bienestar y arruinar el futuro de tus hijos. No te resignes a que una oligarquía gobierne a la mayoría en un sistema democrático. No te dejes embaucar por demagogos que predican repartos de recursos infinitos “caídos del cielo”. No te dejes engañar por los nuevos clérigos laicos, sanguijuelas de los recursos públicos, que tienen soluciones para todos los males de la humanidad desviando y malgastando el dinero público de los más débiles.

La Política es una Ciencia y mientras unos la pisotean y desprestigian, otros la aprenden, dominan y aplican. Es por lo cual existen desde siempre dos bandos diferentes, los poderes tradicionales que gobiernan y un ejército de personas que sobrevive. No te resignes, revélate, este mundo también es tuyo, es de todos, porque todos somos universo. En el cosmos, la noche y el día no se suceden porque no existen, el tiempo no pasa. Somos nosotros los que estamos de paso en este universo. Si queremos dejar huella de nuestro tránsito por este mundo, debemos cultivar la familia, los amigos, los compañeros, incluso los desconocidos, en definitiva la sociedad. Sólo ellos mantendrán vivas tus ideas y obras. Tus huellas se borrarán, si es que algún día o noche existieron, como el tiempo. Existen múltiples medios, y también leyendas, para vencer los obstáculos de tan difícil travesía terrenal, pero posiblemente, la mejor herramienta disponible y pacífica para que el ciudadano logre superar la aventura de su vida, sea la Ciencia Política.


Fdo.: Luis Perant Fernández

sábado, 18 de junio de 2016

PRODUCTO DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS.



No pienses que en otras culturas y épocas, los individuos son o fueron mejores o peores que ahora. Las generaciones son diferentes porque siempre, en cada época, lugar, cultura y religión, “el modo de producción, el nivel tecnológico y el sistema educativo de cada sociedad configuran las relaciones sociales y moldean a sus individuos”. Es como si en cada lugar y época, toda generación estuviese formada por individuos clonados, exceptuando una minoría de ciudadanos pensantes que nunca se deja encasillar completamente.

Para que nadie escape del control, el poder político “facilita, promociona y subvenciona” la agrupación de esa minoría discordante en asociaciones y grupos “de moda”, para tenerlos catalogados y “a mano”, por ejemplo: ecologistas, nacionalistas, feministas, homosexuales, anarquistas, artistas, intelectuales, extremistas a la izquierda, extremistas a la derecha, activistas altruistas de Ong ´s institucionales, en asociaciones políticas, sindicales, profesionales, reivindicativas, culturales, deportivas, vecinales… El “divide y vencerás” cobra aquí todo su esplendor y eficacia como instrumento político de Poder. Sin embargo, en un sistema político democrático “no intervenido”, el asociacionismo debería ser voluntario o como mucho canalizado, pero no subvencionado, porque  en todo negocio o actividad, el que paga manda.

En una Sociedad sin tutelas ni prejuicios sólo deberían existir dos grupos de ciudadanos, los buenos ciudadanos que cumplen las normas y las leyes, y los malos ciudadanos que por norma no cumplen las leyes. El Estado debería primar y promocionar a unos, y, sancionar y reeducar a los otros. Una Sociedad avanzada, globalizada y democrática no debe prejuzgar al ciudadano por su raza, etnia, género, lengua, religión, ideas políticas, sexualidad, afiliación, estatus social…, sino por su integración y cumplimiento de las normas y leyes de dicha Sociedad.

Somos el producto de la socialización y políticas públicas de nuestros gobernantes, pero también el producto de nuestro pasado, época y cultura. Por tanto, cuanto antes recuerdes y ordenes el proceso por el cual has llegado a ser lo que eres, menos te sorprenderán tus ideas y comportamiento en cualquier conflicto de interés, y mejor comprenderás las ideas y comportamiento de los demás. Sin olvidar que cada uno de nosotros captamos la misma y única realidad sirviéndonos de nuestros sentidos, pero interpretándola según nuestra cultura y nuestros conocimientos. Es decir, que un mismo acontecimiento marca y moldea de forma diferente a cada uno de nosotros. También es cierto, que ese mismo acontecimiento pasa desapercibido para otros ciudadanos, y por tanto, ni los mejora ni los empeora.

Tu cultura, tus conocimientos y tus vivencias determinan tus sueños y tus pesadillas. Tus sueños te acompañan y tus pesadillas te persiguen, ambos hasta la muerte. Por tanto, no asistas como simple espectador a tu paso por esta vida, opina de la Sociedad, participa en Política. Este mundo también es tuyo, es de todos.

Fdo.: Luis Perant Fernández



lunes, 6 de junio de 2016

POLÍTICA, INSTRUMENTO DE PODER MÚLTIPLE.


La política es una ciencia, y como tal, se sirve del método científico para descubrir e interrogar los fenómenos sociales, económicos y políticos de una sociedad. Para ello, el politólogo ha de ser objetivo y despojarse de sus pasiones, intereses e ideología. Sólo así, sus resultados serán fiables, aunque siempre refutables y sujetos a revisión. En Ciencias Naturales, la objetividad no está cuestionada. Sin embargo en Ciencias Políticas, siempre hay dudas sobre la objetividad de los resultados, dependiendo del interés del sujeto investigador y de la importancia del sujeto investigado. El hombre investiga al hombre por encargo, para mejorar su vida o para empeorarla, según el negocio del sujeto pagador.

Importante diferencia en el comportamiento del ser humano, y que está directamente relacionada con la mezcla de “conciencia/ambición” adquirida en la clase social a la que pertenece y también en su proceso de culturización y socialización. Primordial dilema que resolver antes de elegir a los políticos y servidores públicos, ya que el poder político puede perseguir metas diferentes. De una parte, el poder político puede imponer un dominio agobiante sobre los ciudadanos y poner el Estado al servicio de unas minorías privilegiadas, que no siempre adineradas. De otra, ese poder puede asegurar un orden social justo incorporando a todas las clases sociales, integrando a todos los ciudadanos según sus aptitudes, contribuciones y necesidades.

El poder político siempre mantiene ambas caras a través de distintas dosificaciones de reparto, aunque su lado oscuro es difícil de descubrir, ya que en ambos casos se cumple el mismo principio de la representación política democrática: una minoría organizada puede gobernar a la mayoría desperdigada, y además con su consentimiento. Esa mayoría desperdigada no tiene ni vocación, ni medios, ni alicientes para fiscalizar a los representantes políticos en el manejo del dinero público, y mucho menos en competir con la oligarquía de los negocios para ilustrar la mente de los votantes. También entumece que en todas las contiendas electorales, los partidos políticos son libres de prometer y los ciudadanos son libres de dejarse engañar.

Una vez elegidos, algunos líderes políticos incumplen sus programas electorales, se venden al mejor postor, y hacen de la Política su profesión y negocio. Cuando esos corruptos de la Política son mayoría en un partido político, éste abandona su noble misión fundacional y se convierte en un instrumento de negocio elitista. Sus métodos y actividades son las propias de una banda criminal organizada. No faltan los ejemplos de personas que están en política por dinero, ni tampoco los mercenarios a sueldo de las clases adineradas, ni tampoco los líderes sociales profesionales que se venden al mejor postor. Todos ellos no son políticos, son personajes sin escrúpulos, líderes sociales, obreros, empresarios y políticos que dominan a la perfección el arte de la retórica para confundir al votante y lograr anteponer sus intereses y los de su partido. También están los políticos agradecidos y subordinados al jefe de fila del partido, los perfectos peones capaces de ejecutar las órdenes sin hacer preguntas, y si es posible, poco espabilados para no descubrir las tramas cuasi mafiosas. En fin, también es cierto que otros líderes políticos son servidores públicos preparados, inteligentes y honestos, y anteponen el interés general por encima de las tramas partidistas y personales.

Al margen de sus actores, la política concentra el poder supremo para gobernar la sociedad y administrar el dinero público, pero sobre todo, para regular los mercados privados de bienes, servicios y de opinión pública. La política es la palanca necesaria y deseada de todo gran negocio, el lícito y el ilícito, el local, nacional e internacional. Por tanto, el político mercenario debe ser el mejor actor e intérprete para que el desvío del dinero público sea asimilado por la mayoría de los ciudadanos como beneficioso para la sociedad, debe saber fundir lo honesto y lo ruin para desconcertar al ciudadano. Por ello lo difícil de desenmascarar a tales intrusos. La Política es el máximo negocio que domina todas las actividades y necesidades del ser humano, todo está calculado en política, en política nada es casualidad.

Quién pretenda contradecir la opinión pública mayoritaria, lo políticamente correcto, o desafiar el poder instructor del sistema político-económico omnipresente, debe conocer y saber interpretar el “Mito de la Caverna” de Platón. De lo contrario, será señalado por el sistema como un iluminado con pretensiones de aleccionar y adoctrinar. Salvo ese matiz, el ciudadano debe ejercer siempre su derecho a opinar sobre la política y sus actores, porque la verdad absoluta no existe, nadie está en posesión de ella, es relativa y cada uno tiene su verdad. Por tanto, duda de todo, de todos y de mí también.

Fdo.: Luis Perant Fernández