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Tren Turístico Limón Exprés (Benidorm-Gata de Gorgos). Ferrocarril Alicante-Denia.

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miércoles, 16 de agosto de 2017

CULTURA, PODEROSO INSTRUMENTO DE GOBIERNO.




Tus conocimientos y tus vivencias se adquieren, y por tanto, dependen de ti, de tus circunstancias y de la socialización que hayas recibido del sistema educativo vigente. Sin embargo, tu cultura te viene dada porque se transmite de padres a hijos.

Por desgracia, el mal gobernante confunde socialización con cultura, y altera la cultura para beneficio “del bien nacional” o “del interés general”, y que por norma coincide con los intereses de las clases gobernantes. El mal gobernante es experto en dirigir el destino de la sociedad cambiando sus necesidades, gustos, preferencias, costumbres, ideas, y hasta su Historia y lengua, para que se ajusten a los intereses y negocios de la clase dominante. De ahí, las malas artes y sobornos de los grupos de presión para imponer sus modelos educativos y culturales al gobierno de turno, pero también los chantajes en gobiernos de coalición por dirigir la cultura y la educación. La ideología nacionalista está hecha a la medida para obtener la aprobación de la ciudadanía en la manipulación de la cultura.

Los peones de estas clases dominantes, que podríamos llamar mercenarios de los grupos de poder, son actores y comediantes insuperables en el arte de la representación e interpretación, maestros en manejar la opinión pública para hacer confundir progreso con consumo, éxito personal con interés económico gremial, cultura local con superioridad intelectual, y magos en transformar toda esa cultura cocinada en instrumento político. Con ese bagaje pseudointelectual, pseudocultural y pseudonacionalista transmitido a la sociedad, ciertos lobbies acaparan los partidos políticos y las Instituciones del Estado para hacer de lo público su negocio gremial y privado.

Para conseguir sus fines, los sofistas mercenarios son expertos en dirigir la opinión pública acaparando los medios de comunicación y creando Fundaciones, ongs y laboratorios de ideas. A la par, para estar cerca del poder, la oligarquía contribuye con sus recursos comprando voluntades en las administraciones públicas y colocando colaboradores en las empresas públicas, sindicatos obreros, organizaciones empresariales y principalmente, en todos los partidos políticos. Con todo el terreno abonado, los pesos pesados de estos holdings culminan su negocio ejerciendo de lobby ante los tres Poderes del Estado para influir, recomendar o dirigir la toma de decisiones ejecutivas, legislativas y judiciales, y, distribuir, asignar o mangonear los Presupuestos Generales del Estado.

El ciudadano raso es siempre el perdedor en este juego político-cultural, porque no crece como ciudadano por acumulación de la experiencia, sino por reacción a los acontecimientos políticos negativos o positivos, espontáneos o provocados. En política, lo positivo y negativo son sentimientos relativos, subjetivos, interesados y temporales. Y en todo Sistema Político esos sentimientos son casi siempre provocados, inculcados, delimitados, cuantificados, tutelados y administrados por el poder establecido.

El ciudadano beneficiado por lo positivo del Sistema Político será adepto al sistema y el sufridor de lo negativo del mismo Sistema Político será inconformista o anti sistema. Más allá de 6 meses, la memoria política falla en la gran mayoría de los votantes, y, lo negativo se puede manipular y transformar en positivo, y viceversa también. El sistema político, principalmente el democrático, siempre busca su supervivencia asegurándose el apoyo mayoritario de los ciudadanos en todas las circunstancias, unas veces cubriendo las necesidades de éstos, otras muchas, generando los deseos de lo que el sistema puede ofrecer o quiere imponer, y otras, administrando el miedo a lo desconocido o a lo diferente. El ciudadano, que reacciona en la dirección deseada a todos estos estímulos del sistema, está adecuadamente culturalizado.


El devenir es imparable e impredecible,  pero siempre, hasta el último de nuestros pensamientos y movimientos estará limitado, fomentado o promocionado por el Sistema Político en el que vives a través de su proceso de socialización y culturalización. Esta tutela será positiva o negativa en función del buen o mal gobierno. Si el gobierno del mal gobernante se prolonga en el tiempo, producirá daños irreparables en la cultura, formación, socialización y futuro de los ciudadanos, y terminará por dejar secuelas psicológicas en una o varias generaciones. De ahí la importancia de fomentar la cultura política democrática en el sistema educativo para generalizar la participación ciudadana en los asuntos públicos y no caer en la trampa del mal gobernante, y también, para inculcar la imperiosa obligación de los ciudadanos de votar siempre en todos los procesas electorales, precisamente para liberarse del mal gobernante. Pretensiones difíciles de llevar a cabo, ya que las clases dominantes se reservan el monopolio de la enseñanza y el derecho a manipular la cultura para seguir gobernando.

Fdo.: Luis Perant Fernández

sábado, 1 de octubre de 2016

PEDRO SÁNCHEZ NO ES EL PROBLEMA.


Con Pedro o sin él, seguiremos en campaña electoral permanente. Los partidos competirán hasta alcanzar el poder. Guste o no, éstas son las reglas de juego democrático, unos pueden prometer y otros son libres de dejarse engañar. El problema surge cuando la oferta de partidos políticos es intervenida, entonces, ese “mercado” supuestamente libre es alterado, y por ende, la elección está condicionada. De ningún modo quiero decir que haya un cártel de oferta mafioso. A veces el poder puede ser tan sutil que todas sus piezas encajan a la perfección por arte de magia. Para despejar mis sospechas, simplifico el sistema político. El partido ganador en las elecciones generales gobierna durante 4 años. Si al final de ese mandato los ciudadanos quedan contentos con su gestión, pues volverán a votarle. Si los ciudadanos quedan insatisfechos, votarán al partido de la oposición. Este juego es simple para el ciudadano que puede sentirse engañado por promesas electorales incumplidas.

El partido ganador gobierna las Instituciones del Estado y administra la mayor empresa del país, es el agente económico que más dinero ingresa y el que más gasta. Por tanto, los agentes económicos privados nacionales y transnacionales, los llamados lobbies, saben que es fundamental estar cerca del poder político para garantizar el futuro de sus empresas. El volumen de negocio de muchas de esas multinacionales es mayor que el PIB de muchos Estados. Es fácil comprender que esos poderosos holdings no se aventuren a que algún partido ponga en peligro sus negocios. Por tanto, si el partido de gobierno ha legislado a favor de la “causa” y ya no tiene la confianza de los votantes, el poder económico debe asegurarse de que el partido de la oposición llamado a gobernar no destruya “lo edificado”. Hay varias fórmulas para conseguirlo, desde minar los partidos desde dentro para difuminar la dirección y la ideología, hasta favorecer la proliferación de partidos nuevos para difuminar la soberanía ciudadana. En España han ocurrido ambas cosas.

Antes de seguir, quiero dejar claro que los fundadores de las nuevas opciones políticas son casi siempre honestos en sus ofertas políticas a los ciudadanos. Cosa diferente son las facilidades y ayudas legales, logísticas, mediáticas y en algunos casos, económicas, que facilitan la proliferación de asociaciones y partidos nuevos. Los lobbies interesados en este planteamiento saben poner en funcionamiento toda la maquinaria necesaria para conseguir sus fines, y además sin parecerlo. La ingeniería electoral se pone en marcha para que el voto descontento no dé la mayoría absoluta al partido de la oposición. Se pone en marcha una campaña mediática de desprestigio a los gobiernos con mayoría absoluta y se mitifica a los gobiernos de coalición donde el “diálogo y consenso” son virtudes. Para ello no se escatiman recursos, todo un ejército de tertulianos y personajes afamados se encargan de endemoniar al bipartidismo y difundir la similitud de un gobierno democrático de mayoría absoluta de 4 años de duración con un gobierno dictatorial de 40 años.

Los votos de centro-derecha que pierde el PP se canalizan hacia Ciudadanos. Los votos de izquierda movilizados por los recortes sociales del PP se desvían hacia Podemos. Y el principal partido de la oposición de la legislatura que terminó, el Psoe, se queda sin mayoría absoluta para poder derogar la legislación neoliberal del Partido Popular. Nunca habrá pleno consenso en ninguna futura coalición de gobierno, sea de dos o tres partidos, para reponer los servicios públicos y sociales que el PP ha llevado a cabo con sus políticas de recortes. Tan grave, o tal vez más, sea la falta de acuerdos sobre políticas concretas que el gobierno de España debe plantear en el Consejo Europeo que es dónde nacen las políticas que nos gobiernan y que descaradamente favorecen a los lobbies. Pero como hay sospechas de que la coalición opositora puede gobernar y radicalizarse, se decide minar el Psoe desde dentro desestabilizando su dirección y asegurar su abstención en la investidura de Rajoy. Las puertas giratorias son una inversión muy rentable, cumplen múltiples funciones para la “causa”. La ingeniería electoral bien pagada funciona.

Este artículo puede ser fruto de una elucubración, pero también puede ajustarse a algunas de las Teorías políticas sobre el Poder. En España tenemos varios ejemplos que se ajustan a esta Teoría. Tiempos atrás, el “Poder” facilitó la proliferación de sindicatos de trabajadores independientes con la finalidad de debilitar el inmenso poder de convocatoria de CCOO y UGT. La campaña mediática desprestigiando a sus dirigentes y ensalzando los derechos individuales fue brutal. También, algunos partidos políticos de izquierdas fueron minados por los nacionalistas y sus dirigentes tachados de descerebrados. En Política todo es intencionado, nada es casual.


Fdo.: Luis Perant Fernández


jueves, 8 de septiembre de 2016

SE IMPONE OTRA REFORMA, LA LEY ELECTORAL.



Aunque un Estado pertenezca al bloque democrático y esté integrado en una o varias organizaciones supranacionales, su sistema electoral es diferente de otros Estados similares. Esto se debe a que cada Estado está formado por poderes diferentes. El sistema electoral se desprende de la Constitución y asegura el gobierno del Estado según el consenso alcanzado por los integrantes de la sociedad en dicha Constitución. Siendo realistas, comprenderemos fácilmente que la sociedad evoluciona con el paso del tiempo. Por tanto, el consenso de una época, que no equilibrio, se altera o se quiebra y se impone una reforma parcial o completa del sistema electoral para reflejar la nueva relación de fuerzas en la vida política de la nación.

En la última sesión de las Cortes franquistas (19 de noviembre de 1.976), en la que éstas se autodestruyen para dejar paso al sistema democrático, el tema de discusión en los pasillos no era aprobar la disolución. Se discutía el sistema electoral y la división territorial de la futura España democrática. Los poderes tradicionales, obligados por el Fondo Monetario Internacional y por Occidente tenían que aceptar el cambio, incluyendo la legalidad de todos los partidos políticos. Por lo tanto, se discutía sobre el modelo del nuevo sistema político para seguir controlando el Estado. En un sistema electoral “mayoritario” existen, casi siempre dos partidos importantes que se turnan en el poder, y un tercero que suele ser el partido “bisagra”. Los tradicionalistas y los poderes fácticos no podían tolerar que el tercer partido fuese el comunista. Ese puesto debía ocuparlo los partidos nacionalistas periféricos que por tradición e ideología son de derechas. Esto se consigue fácilmente con un sistema electoral “proporcional” que da entrada a los partidos políticos localistas. Para que los nacionalistas tengan realmente poder, y puedan contrarrestar un posible Poder central de izquierdas, tienen que ejercerlo y para ello se crea un sistema a la medida, el autonómico, con su Gobierno y su Cámara legislativa y sin dependencia jerárquica del Poder Central. La Constitución Española no establece límites entre las competencias del Estado y de las Autonomías, esta situación genera conflictos permanentes entre uno y otros. Y como ambos están legitimados por las urnas, no toleran dependencia jerárquica alguna. Esta situación que se desprende de nuestra Constitución no es fruto de la casualidad. Si refrescamos la memoria histórica, recordaremos que el sistema autonómico fue inventado e impulsado desde arriba. Además los poderes tradicionales entienden de caciquismos para dirigir la periferia y manejar todos los negocios locales.

Como en este mundo nada es perfecto, aparecen los fallos. Aparecen nuevos políticos, los progres, que ven un negocio con el nacionalismo de izquierdas. Esto es atípico, puesto que la ideología de izquierdas es universalista y el nacionalismo es localista y tradicionalmente de derechas. Estos nacionalistas que se dicen de izquierdas son estafadores, alimentan un mito étnico tergiversando la historia. Se apoyan en unos Fueros del pueblo que fueron arrebatados, cuando en realidad esos fueros eran los privilegios de los estamentos privilegiados. El pueblo, en el Antiguo Régimen, sólo tenía el derecho a trabajar y callar. Estos “progres” se han visto desbordados por los “cachorros” y lo que en un principio era un negocio, el de acaparar poder, se ha transformado en un peligro para la Democracia. Se han manipulado las culturas locales para crear odio, y amparándose en el sistema democrático, se exige la autodeterminación para después imponer la dictadura de la etnia. Lo que en un principio era una descentralización política y administrativa del Estado se ha convertido en exigencias de independencia. El sistema autonómico se ha escapado de las manos, a unos y a otros.

Con una reforma de la Ley Electoral, sería cambiar del sistema proporcional al mayoritario, quedarían tres o cuatro partidos políticos con vocación y programa de gobierno para toda España. Y con una descentralización regional o federal, con Cámaras Legislativas con competencias definidas y delimitadas, los conflictos de competencia desaparecerían. Nunca más se repetirían las elecciones generales, nunca más habría gobiernos en funciones sin control parlamentario y nunca más las minorías chantajearían a las mayorías, y no me refiero a los nacionalistas de a pie. Son las minorías económicas, de los negocios y bien organizadas las que hacen de la ideología nacionalista su herramienta política de dominación de las masas. Seguramente los nacionalistas independentistas, y otros políticos profesionales, tacharían este sistema de dictadura centralista, y tendrían razón. Sería la dictadura de la mayoría, la perfecta definición de la Democracia, el menos malo de los sistemas políticos, porque genera igualdad para todos y periódicamente los ciudadanos deciden en las urnas. Esta España sería diferente, sería más democrática, más social y más europea.

Fdo.: Luis Perant Fernández



domingo, 26 de junio de 2016

LA POLÍTICA COMO CIENCIA DE LA VIDA.



La Ciencia Política me ha ayudado a comprender la sociedad, no como la suma de individuos, sino como el resultado de los conflictos de interés generados por los grupos de poder, esos mismos que siempre gobiernan bajo cualquier Sistema Político y siempre escriben la historia de los vencedores, oficialmente la Historia Universal.

La Ciencia Política también me ha sido de gran ayuda para superar la ideología liberal imperante que dice: “la soberanía nacional reside en el pueblo”, y descubrir el mal uso de la Democracia como instrumento político de gobierno refinado y sofisticado en manos de los poderes económicos globalizados para dirigir los negocios privados y públicos con el consentimiento de la mayoría de la ciudadanía, y no por desgracia, como un Sistema Político justo e igualitario con los derechos y deberes de los ciudadanos.

La Democracia no es la panacea contra todos los males de los ciudadanos, pero está considerada por la mayoría de los eruditos como el Sistema Político menos malo. Pero no olvidemos que las democracias no son eternas y, hoy día, están amenazadas por un conjunto de desafíos y desafiadores que podrían no considerar la democracia como la única alternativa disponible. Y nunca deberíamos olvidar que la mayoría de los países europeos fueron dirigidos por gobiernos fascistas y totalitarios en el siglo XX. No sería de extrañar, que en cuanto la oligarquía financiera europea sea incapaz de seguir alterando el sistema democrático para conseguir sus propósitos, fuerce el cambio hacia otros sistemas políticos.

Los actuales motores económicos mundiales son los países llamados emergentes o BRICS. Acaparan las materias primas, la producción, el comercio, el consumo y muy pronto serán los banqueros mundiales, pero no son precisamente referentes democráticos. Las Constituciones de Brasil, Rusia, India y Sudáfrica son formalmente democráticas, sin embargo, los poderes tradicionales son los que dirigen el estado y los negocios. En estos países, la clase media, la que sustenta el estado democrático, es minoritaria y la clase trabajadora no alcanza la suficiente organización como para influir en la vida política y económica. El caso chino es el más alarmante, la República Popular China es el líder de los BRICS y va camino de convertirse en la primera potencia mundial a todos los niveles. Sin embargo, China está gobernada por una oligarquía militar-comunista que pretende desafiar el mundo occidental y su estilo de vida democrática. Su sistema de gobierno autoritario y totalitario es capaz de mantener a sus más de 1300 millones de súbditos en un estado casi esclavista.  Pues bien, estos modelos políticos de los BRICS son los que sirven como referentes a las oligarquías occidentales por su alta capacidad productora y su bajo coste social.

Por tanto, como ciudadano de pleno derecho de España, Estado social y democrático de Derecho, y miembro de la Unión Europea: No permitas que el mal gobernante y los sofistas alteren la cultura de tus hijos, y te los roben. No toleres que el mal gobernante socialice y culturice tus hijos para crear súbditos del sistema económico, únicamente “productores/consumidores” en lugar de ciudadanos. No contribuyas con tu silencio a que el mal gobernante se adueñe del Estado para saquear lo Público, desmontar tu Estado del Bienestar y arruinar el futuro de tus hijos. No te resignes a que una oligarquía gobierne a la mayoría en un sistema democrático. No te dejes embaucar por demagogos que predican repartos de recursos infinitos “caídos del cielo”. No te dejes engañar por los nuevos clérigos laicos, sanguijuelas de los recursos públicos, que tienen soluciones para todos los males de la humanidad desviando y malgastando el dinero público de los más débiles.

La Política es una Ciencia y mientras unos la pisotean y desprestigian, otros la aprenden, dominan y aplican. Es por lo cual existen desde siempre dos bandos diferentes, los poderes tradicionales que gobiernan y un ejército de personas que sobrevive. No te resignes, revélate, este mundo también es tuyo, es de todos, porque todos somos universo. En el cosmos, la noche y el día no se suceden porque no existen, el tiempo no pasa. Somos nosotros los que estamos de paso en este universo. Si queremos dejar huella de nuestro tránsito por este mundo, debemos cultivar la familia, los amigos, los compañeros, incluso los desconocidos, en definitiva la sociedad. Sólo ellos mantendrán vivas tus ideas y obras. Tus huellas se borrarán, si es que algún día o noche existieron, como el tiempo. Existen múltiples medios, y también leyendas, para vencer los obstáculos de tan difícil travesía terrenal, pero posiblemente, la mejor herramienta disponible y pacífica para que el ciudadano logre superar la aventura de su vida, sea la Ciencia Política.


Fdo.: Luis Perant Fernández

sábado, 18 de junio de 2016

PRODUCTO DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS.



No pienses que en otras culturas y épocas, los individuos son o fueron mejores o peores que ahora. Las generaciones son diferentes porque siempre, en cada época, lugar, cultura y religión, “el modo de producción, el nivel tecnológico y el sistema educativo de cada sociedad configuran las relaciones sociales y moldean a sus individuos”. Es como si en cada lugar y época, toda generación estuviese formada por individuos clonados, exceptuando una minoría de ciudadanos pensantes que nunca se deja encasillar completamente.

Para que nadie escape del control, el poder político “facilita, promociona y subvenciona” la agrupación de esa minoría discordante en asociaciones y grupos “de moda”, para tenerlos catalogados y “a mano”, por ejemplo: ecologistas, nacionalistas, feministas, homosexuales, anarquistas, artistas, intelectuales, extremistas a la izquierda, extremistas a la derecha, activistas altruistas de Ong ´s institucionales, en asociaciones políticas, sindicales, profesionales, reivindicativas, culturales, deportivas, vecinales… El “divide y vencerás” cobra aquí todo su esplendor y eficacia como instrumento político de Poder. Sin embargo, en un sistema político democrático “no intervenido”, el asociacionismo debería ser voluntario o como mucho canalizado, pero no subvencionado, porque  en todo negocio o actividad, el que paga manda.

En una Sociedad sin tutelas ni prejuicios sólo deberían existir dos grupos de ciudadanos, los buenos ciudadanos que cumplen las normas y las leyes, y los malos ciudadanos que por norma no cumplen las leyes. El Estado debería primar y promocionar a unos, y, sancionar y reeducar a los otros. Una Sociedad avanzada, globalizada y democrática no debe prejuzgar al ciudadano por su raza, etnia, género, lengua, religión, ideas políticas, sexualidad, afiliación, estatus social…, sino por su integración y cumplimiento de las normas y leyes de dicha Sociedad.

Somos el producto de la socialización y políticas públicas de nuestros gobernantes, pero también el producto de nuestro pasado, época y cultura. Por tanto, cuanto antes recuerdes y ordenes el proceso por el cual has llegado a ser lo que eres, menos te sorprenderán tus ideas y comportamiento en cualquier conflicto de interés, y mejor comprenderás las ideas y comportamiento de los demás. Sin olvidar que cada uno de nosotros captamos la misma y única realidad sirviéndonos de nuestros sentidos, pero interpretándola según nuestra cultura y nuestros conocimientos. Es decir, que un mismo acontecimiento marca y moldea de forma diferente a cada uno de nosotros. También es cierto, que ese mismo acontecimiento pasa desapercibido para otros ciudadanos, y por tanto, ni los mejora ni los empeora.

Tu cultura, tus conocimientos y tus vivencias determinan tus sueños y tus pesadillas. Tus sueños te acompañan y tus pesadillas te persiguen, ambos hasta la muerte. Por tanto, no asistas como simple espectador a tu paso por esta vida, opina de la Sociedad, participa en Política. Este mundo también es tuyo, es de todos.

Fdo.: Luis Perant Fernández



lunes, 6 de junio de 2016

POLÍTICA, INSTRUMENTO DE PODER MÚLTIPLE.


La política es una ciencia, y como tal, se sirve del método científico para descubrir e interrogar los fenómenos sociales, económicos y políticos de una sociedad. Para ello, el politólogo ha de ser objetivo y despojarse de sus pasiones, intereses e ideología. Sólo así, sus resultados serán fiables, aunque siempre refutables y sujetos a revisión. En Ciencias Naturales, la objetividad no está cuestionada. Sin embargo en Ciencias Políticas, siempre hay dudas sobre la objetividad de los resultados, dependiendo del interés del sujeto investigador y de la importancia del sujeto investigado. El hombre investiga al hombre por encargo, para mejorar su vida o para empeorarla, según el negocio del sujeto pagador.

Importante diferencia en el comportamiento del ser humano, y que está directamente relacionada con la mezcla de “conciencia/ambición” adquirida en la clase social a la que pertenece y también en su proceso de culturización y socialización. Primordial dilema que resolver antes de elegir a los políticos y servidores públicos, ya que el poder político puede perseguir metas diferentes. De una parte, el poder político puede imponer un dominio agobiante sobre los ciudadanos y poner el Estado al servicio de unas minorías privilegiadas, que no siempre adineradas. De otra, ese poder puede asegurar un orden social justo incorporando a todas las clases sociales, integrando a todos los ciudadanos según sus aptitudes, contribuciones y necesidades.

El poder político siempre mantiene ambas caras a través de distintas dosificaciones de reparto, aunque su lado oscuro es difícil de descubrir, ya que en ambos casos se cumple el mismo principio de la representación política democrática: una minoría organizada puede gobernar a la mayoría desperdigada, y además con su consentimiento. Esa mayoría desperdigada no tiene ni vocación, ni medios, ni alicientes para fiscalizar a los representantes políticos en el manejo del dinero público, y mucho menos en competir con la oligarquía de los negocios para ilustrar la mente de los votantes. También entumece que en todas las contiendas electorales, los partidos políticos son libres de prometer y los ciudadanos son libres de dejarse engañar.

Una vez elegidos, algunos líderes políticos incumplen sus programas electorales, se venden al mejor postor, y hacen de la Política su profesión y negocio. Cuando esos corruptos de la Política son mayoría en un partido político, éste abandona su noble misión fundacional y se convierte en un instrumento de negocio elitista. Sus métodos y actividades son las propias de una banda criminal organizada. No faltan los ejemplos de personas que están en política por dinero, ni tampoco los mercenarios a sueldo de las clases adineradas, ni tampoco los líderes sociales profesionales que se venden al mejor postor. Todos ellos no son políticos, son personajes sin escrúpulos, líderes sociales, obreros, empresarios y políticos que dominan a la perfección el arte de la retórica para confundir al votante y lograr anteponer sus intereses y los de su partido. También están los políticos agradecidos y subordinados al jefe de fila del partido, los perfectos peones capaces de ejecutar las órdenes sin hacer preguntas, y si es posible, poco espabilados para no descubrir las tramas cuasi mafiosas. En fin, también es cierto que otros líderes políticos son servidores públicos preparados, inteligentes y honestos, y anteponen el interés general por encima de las tramas partidistas y personales.

Al margen de sus actores, la política concentra el poder supremo para gobernar la sociedad y administrar el dinero público, pero sobre todo, para regular los mercados privados de bienes, servicios y de opinión pública. La política es la palanca necesaria y deseada de todo gran negocio, el lícito y el ilícito, el local, nacional e internacional. Por tanto, el político mercenario debe ser el mejor actor e intérprete para que el desvío del dinero público sea asimilado por la mayoría de los ciudadanos como beneficioso para la sociedad, debe saber fundir lo honesto y lo ruin para desconcertar al ciudadano. Por ello lo difícil de desenmascarar a tales intrusos. La Política es el máximo negocio que domina todas las actividades y necesidades del ser humano, todo está calculado en política, en política nada es casualidad.

Quién pretenda contradecir la opinión pública mayoritaria, lo políticamente correcto, o desafiar el poder instructor del sistema político-económico omnipresente, debe conocer y saber interpretar el “Mito de la Caverna” de Platón. De lo contrario, será señalado por el sistema como un iluminado con pretensiones de aleccionar y adoctrinar. Salvo ese matiz, el ciudadano debe ejercer siempre su derecho a opinar sobre la política y sus actores, porque la verdad absoluta no existe, nadie está en posesión de ella, es relativa y cada uno tiene su verdad. Por tanto, duda de todo, de todos y de mí también.

Fdo.: Luis Perant Fernández

lunes, 30 de mayo de 2016

CRÍTICAS ACERCA DE LOS NACIONALISMOS.





     El Nacionalismo es un instrumento político eficaz en cualquier sistema político, sea comunista/fascista, conservador/liberal, capitalista/socialista, democrático /demagogo, y promovido por una oligarquía social, económica o militar para ejercer el poder político.  La ideología nacionalista es el arma política principal de todo Gobierno oligárquico. 

      El Nacionalismo es una ideología política que apela a los sentimientos de los individuos y borra al ciudadano, tergiversa la historia, dicta la cultura y lengua con su sistema educativo y manipula las emociones con actos multitudinarios para exaltar símbolos excluyentes.

El Nacionalismo predica el retorno, o el mantenimiento de una cultura y época histórica concreta, y ninguna otra, para encasillar y aislar al súbdito de cualquier contaminación forastera. Promete el paraíso para los patriotas a cambio de coger las armas contra todo enemigo de la Nación y dar la vida por la Patria.

El Nacionalismo olvida que la Cultura y la Historia avanzan a la par que la Teoría de la Evolución de Darwin, que no hay vuelta atrás, porque todo acontecimiento modifica el presente por acumulación, y no por supresión.

            En el S.XIX, todas las burguesías europeas conquistaron riquezas en su expansión colonial gracias a la ideología nacionalista que fue clave para armar ejércitos y destruir/saquear Imperios.

El Nacionalismo en la Europa del S.XX alcanzó tal grado de chovinismo que fue el combustible de las dos Guerras Mundiales, que a su vez fueron consecuencia de la ambición del nuevo sistema liberal colonialista mundial.

En las décadas de los años 50 y 60 del S.XX, la propaganda oficial de los Estados europeos para construir el Mercado Común fue: “Superar los nacionalismos europeos y no repetir los 100 millones de muertos de la 1ª y 2ª Guerra Mundial”.

A pesar de estas dos tragedias, todos los sistemas políticos mundiales siguen empleando la ideología nacionalista como arma política de dominación de masas, ahora en dosis controladas, pero no menos peligrosa, como se ha comprobado en la guerra de los Balcanes. Algunos Regímenes Políticos van más allá, y al Nacionalismo añaden Religión, formando un cóctel explosivo.

Ahora la oligarquía gobernante europea administra la ideología nacionalista para dividir la ciudadanía europea y contrarrestar el principio democrático, tanto en los Estados miembros como en la Unión Europea. De lo contrario, no podría entenderse que los “lobbies transnacionales” sometan a los ciudadanos europeos con políticas antisociales, gracias al Sistema Político de la Unión Europea hecho a la medida de las multinacionales, y que no es democrático.

        En cuanto la oligarquía financiera europea sea incapaz de seguir alterando el sistema democrático con la ideología nacionalista, forzará el cambio del sistema político, o por lo menos pondrá todo su empeño, sin escatimar medios y sin importarle los daños colaterales aunque sean Revoluciones.



Fdo.: Luis Perant Fernández

martes, 2 de febrero de 2016

IMPUESTOS Y GOBIERNOS.



       Comprender la política económica de un Gobierno es difícil porque siempre resalta lo positivo y esconde lo negativo. Pero la cosa se complica cuando lo positivo para unos ciudadanos es negativo para otros. Por tanto, dejemos los discursos populistas dirigidos a cada clase social, porque son contradictorios y nos alejan del conocimiento de las políticas públicas que gobiernan nuestras vidas.
Una de las funciones principales del Estado es regular los mercados para que todo ciudadano pueda comprar sus necesidades y vender sus productos. Los liberales sostenían que los mercados se regulaban solos por el mecanismo de la oferta y la demanda, hasta que la crisis mundial de 1.929 demostró que los poderes públicos deben intervenir los mercados para que la economía no se hunda. Y como todos los agentes económicos (productores, consumidores, distribuidores, inversores, intermediarios, especuladores, importadores, exportadores…) saben que los gobiernos son los que regulan los mercados con sus políticas y dineros públicos, pues ahí tenemos a todos los grupos sociales y económicos presionando al gobierno de turno para sacar tajada, y dispuestos a untar a todo político que se preste. La fuerza de estos lobbies no se mide por el número de miembros, sino por su volumen de negocio y su conocimiento del sistema político, para ello las multinacionales integran en plantilla a ex cargos públicos y políticos.
Las competencias del Gobierno, más conocidas por los ciudadanos, son recaudar impuestos para mantener las Instituciones del Estado, proporcionar los servicios públicos y ejecutar las obras públicas. Pero además, el Gobierno también asigna recursos públicos para regular los mercados y asegurar su abastecimiento y funcionamiento. Y aquí entra la ideología del Gobierno de turno porque asegurar el buen funcionamiento del mercado no implica un reparto equitativo de las ayudas públicas entre todos los agentes económicos. Por regla general pero no exclusiva, la política económica de los gobiernos de izquierdas favorece a los consumidores para incentivar el consumo, la producción y la creación de trabajo; y la política económica de los gobiernos de derechas favorece a los productores para crear trabajo, producción y a su vez elevar el consumo. Se podría pensar que el resultado es el mismo, pero no más lejos de la realidad. Para simplificar, dividimos los agentes económicos en dos bandos: los productores y los consumidores.
La regulación del mercado es compleja porque el Gobierno debe calcular la cantidad de dinero en circulación y la velocidad de intercambio de ese dinero en manos de los agentes económicos. Es importantísimo que esa cantidad y velocidad sean las correctas para que el mercado funcione, es decir, para que toda la producción se consuma. Si hay poco dinero en circulación, el consumidor no compra y el productor despide trabajadores; si hay exceso de dinero el consumidor compra más, pero como la producción tiene límite, pues se inicia la subida de precios, la consiguiente inflación, la recesión económica y el despido de trabajadores. Si además, de estas dificultades para regular adecuadamente los mercados, añadimos la discrecionalidad del gobierno de turno para asignar las ayudas públicas al bando de su agrado, no debe sorprendernos que el ciudadano no vea la crisis hasta que la tiene encima.
Las ayudas públicas a la producción pueden ser directas, indirectas, financieras, a la innovación, fiscales, administrativas, laborales, sectoriales, nacionales, europeas, a la exportación, a las organizaciones empresariales…; y las ayudas públicas al consumo pueden ser una mayor cobertura de los servicios públicos, mayor asistencia social, mayores pensiones, mayores ayudas a las familias, mayores becas, mayores masas salariales en el sector público, salario social vital, menores requisitos para acceder a pensiones de invalidez, legislación favorable al trabajo, a los sindicatos de trabajadores… A pesar de que estas inyecciones de dinero público son necesarias para que la economía no se estanque, estas medidas han resultado ser ineficientes a medio y largo plazo.
Las ayudas a la producción hacen que las empresas se acomoden y pierdan competitividad. Sus instalaciones y su tecnología envejecen a la espera de más subvenciones públicas, y si éstas no llegan, las empresas dejan de ser competitivas y cierran. Las ayudas al consumo tampoco son la panacea para la economía. Los subsidios desincentivan el trabajo, pero también, terminan por distorsionar los precios. Los productores reducen salarios puesto que las familias tienen otras fuentes de ingreso, y suben precios porque los consumidores tienen dinero. Esto hace que el consumo se estanque, y se inicie un nuevo ciclo recesivo.
Si la inyección de dinero público a los mercados es necesaria para que la economía no se paralice, y las ayudas a la producción y al consumo resultan ineficientes a medio/largo plazo, pues habrá que pensar en otras políticas públicas. Seguro que existen.

Fdo.: Luis Perant Fernández