sábado, 1 de octubre de 2016
PEDRO SÁNCHEZ NO ES EL PROBLEMA.
Con
Pedro o sin él, seguiremos en campaña electoral permanente. Los partidos competirán
hasta alcanzar el poder. Guste o no, éstas son las reglas de juego democrático,
unos pueden prometer y otros son libres de dejarse engañar. El problema surge
cuando la oferta de partidos políticos es intervenida, entonces, ese “mercado”
supuestamente libre es alterado, y por ende, la elección está condicionada. De
ningún modo quiero decir que haya un cártel de oferta mafioso. A veces el poder
puede ser tan sutil que todas sus piezas encajan a la perfección por arte de
magia. Para despejar mis sospechas, simplifico el sistema político. El partido
ganador en las elecciones generales gobierna durante 4 años. Si al final de ese
mandato los ciudadanos quedan contentos con su gestión, pues volverán a
votarle. Si los ciudadanos quedan insatisfechos, votarán al partido de la
oposición. Este juego es simple para el ciudadano que puede sentirse engañado
por promesas electorales incumplidas.
El
partido ganador gobierna las Instituciones del Estado y administra la mayor
empresa del país, es el agente económico que más dinero ingresa y el que más
gasta. Por tanto, los agentes económicos privados nacionales y transnacionales,
los llamados lobbies, saben que es fundamental estar cerca del poder político
para garantizar el futuro de sus empresas. El volumen de negocio de muchas de
esas multinacionales es mayor que el PIB de muchos Estados. Es fácil comprender
que esos poderosos holdings no se aventuren a que algún partido ponga en peligro
sus negocios. Por tanto, si el partido de gobierno ha legislado a favor de la
“causa” y ya no tiene la confianza de los votantes, el poder económico debe
asegurarse de que el partido de la oposición llamado a gobernar no destruya “lo
edificado”. Hay varias fórmulas para conseguirlo, desde minar los partidos
desde dentro para difuminar la dirección y la ideología, hasta favorecer la
proliferación de partidos nuevos para difuminar la soberanía ciudadana. En
España han ocurrido ambas cosas.
Antes
de seguir, quiero dejar claro que los fundadores de las nuevas opciones
políticas son casi siempre honestos en sus ofertas políticas a los ciudadanos.
Cosa diferente son las facilidades y ayudas legales, logísticas, mediáticas y
en algunos casos, económicas, que facilitan la proliferación de asociaciones y
partidos nuevos. Los lobbies interesados en este planteamiento saben poner en
funcionamiento toda la maquinaria necesaria para conseguir sus fines, y además
sin parecerlo. La ingeniería electoral se pone en marcha para que el voto
descontento no dé la mayoría absoluta al partido de la oposición. Se pone en
marcha una campaña mediática de desprestigio a los gobiernos con mayoría
absoluta y se mitifica a los gobiernos de coalición donde el “diálogo y
consenso” son virtudes. Para ello no se escatiman recursos, todo un ejército de
tertulianos y personajes afamados se encargan de endemoniar al bipartidismo y difundir
la similitud de un gobierno democrático de mayoría absoluta de 4 años de
duración con un gobierno dictatorial de 40 años.
Los
votos de centro-derecha que pierde el PP se canalizan hacia Ciudadanos. Los
votos de izquierda movilizados por los recortes sociales del PP se desvían
hacia Podemos. Y el principal partido de la oposición de la legislatura que
terminó, el Psoe, se queda sin mayoría absoluta para poder derogar la
legislación neoliberal del Partido Popular. Nunca habrá pleno consenso en
ninguna futura coalición de gobierno, sea de dos o tres partidos, para reponer los
servicios públicos y sociales que el PP ha llevado a cabo con sus políticas de
recortes. Tan grave, o tal vez más, sea la falta de acuerdos sobre políticas
concretas que el gobierno de España debe plantear en el Consejo Europeo que es
dónde nacen las políticas que nos gobiernan y que descaradamente favorecen a
los lobbies. Pero como hay sospechas de que la coalición opositora puede
gobernar y radicalizarse, se decide minar el Psoe desde dentro desestabilizando
su dirección y asegurar su abstención en la investidura de Rajoy. Las puertas
giratorias son una inversión muy rentable, cumplen múltiples funciones para la
“causa”. La ingeniería electoral bien pagada funciona.
Este
artículo puede ser fruto de una elucubración, pero también puede ajustarse a
algunas de las Teorías políticas sobre el Poder. En España tenemos varios
ejemplos que se ajustan a esta Teoría. Tiempos atrás, el “Poder” facilitó la
proliferación de sindicatos de trabajadores independientes con la finalidad de
debilitar el inmenso poder de convocatoria de CCOO y UGT. La campaña mediática
desprestigiando a sus dirigentes y ensalzando los derechos individuales fue
brutal. También, algunos partidos políticos de izquierdas fueron minados por
los nacionalistas y sus dirigentes tachados de descerebrados. En Política todo
es intencionado, nada es casual.
Fdo.:
Luis Perant Fernández
jueves, 8 de septiembre de 2016
SE IMPONE OTRA REFORMA, LA LEY ELECTORAL.
Aunque un Estado pertenezca al
bloque democrático y esté integrado en una o varias organizaciones supranacionales,
su sistema electoral es diferente de otros Estados similares. Esto se debe a
que cada Estado está formado por poderes diferentes. El sistema electoral se
desprende de la Constitución y asegura el gobierno del Estado según el consenso
alcanzado por los integrantes de la sociedad en dicha Constitución. Siendo
realistas, comprenderemos fácilmente que la sociedad evoluciona con el paso del
tiempo. Por tanto, el consenso de una época, que no equilibrio, se altera o se
quiebra y se impone una reforma parcial o completa del sistema electoral para
reflejar la nueva relación de fuerzas en la vida política de la nación.
En la última sesión de las Cortes
franquistas (19 de noviembre de 1.976), en la que éstas se autodestruyen para
dejar paso al sistema democrático, el tema de discusión en los pasillos no era
aprobar la disolución. Se discutía el sistema electoral y la división
territorial de la futura España democrática. Los poderes tradicionales,
obligados por el Fondo Monetario Internacional y por Occidente tenían que
aceptar el cambio, incluyendo la legalidad de todos los partidos políticos. Por
lo tanto, se discutía sobre el modelo del nuevo sistema político para seguir
controlando el Estado. En un sistema electoral “mayoritario” existen, casi siempre
dos partidos importantes que se turnan en el poder, y un tercero que suele ser
el partido “bisagra”. Los tradicionalistas y los poderes fácticos no podían
tolerar que el tercer partido fuese el comunista. Ese puesto debía ocuparlo los
partidos nacionalistas periféricos que por tradición e ideología son de derechas.
Esto se consigue fácilmente con un sistema electoral “proporcional” que da
entrada a los partidos políticos localistas. Para que los nacionalistas tengan
realmente poder, y puedan contrarrestar un posible Poder central de izquierdas,
tienen que ejercerlo y para ello se crea un sistema a la medida, el autonómico,
con su Gobierno y su Cámara legislativa y sin dependencia jerárquica del Poder
Central. La Constitución Española no establece límites entre las competencias
del Estado y de las Autonomías, esta situación genera conflictos permanentes
entre uno y otros. Y como ambos están legitimados por las urnas, no toleran
dependencia jerárquica alguna. Esta situación que se desprende de nuestra Constitución
no es fruto de la casualidad. Si refrescamos la memoria histórica, recordaremos
que el sistema autonómico fue inventado e impulsado desde arriba. Además los
poderes tradicionales entienden de caciquismos para dirigir la periferia y
manejar todos los negocios locales.
Como en este mundo nada es perfecto,
aparecen los fallos. Aparecen nuevos políticos, los progres, que ven un negocio con el nacionalismo
de izquierdas. Esto es atípico, puesto que la ideología de izquierdas es
universalista y el nacionalismo es localista y tradicionalmente de derechas.
Estos nacionalistas que se dicen de izquierdas son estafadores, alimentan un
mito étnico tergiversando la historia. Se apoyan en unos Fueros del pueblo que
fueron arrebatados, cuando en realidad esos fueros eran los privilegios de los
estamentos privilegiados. El pueblo, en el Antiguo Régimen, sólo tenía el
derecho a trabajar y callar. Estos “progres” se han visto desbordados por los
“cachorros” y lo que en un principio era un negocio, el de acaparar poder, se
ha transformado en un peligro para la Democracia. Se han manipulado las
culturas locales para crear odio, y amparándose en el sistema democrático, se
exige la autodeterminación para después imponer la dictadura de la etnia. Lo
que en un principio era una descentralización política y administrativa del
Estado se ha convertido en exigencias de independencia. El sistema autonómico
se ha escapado de las manos, a unos y a otros.
Con una reforma de la Ley Electoral,
sería cambiar del sistema proporcional al mayoritario, quedarían tres o cuatro
partidos políticos con vocación y programa de gobierno para toda España. Y con
una descentralización regional o federal, con Cámaras Legislativas con
competencias definidas y delimitadas, los conflictos de competencia desaparecerían.
Nunca más se repetirían las elecciones generales, nunca más habría gobiernos en
funciones sin control parlamentario y nunca más las minorías chantajearían a
las mayorías, y no me refiero a los nacionalistas de a pie. Son las minorías
económicas, de los negocios y bien organizadas las que hacen de la ideología
nacionalista su herramienta política de dominación de las masas. Seguramente
los nacionalistas independentistas, y otros políticos profesionales, tacharían
este sistema de dictadura centralista, y tendrían razón. Sería la dictadura de
la mayoría, la perfecta definición de la Democracia, el menos malo de los
sistemas políticos, porque genera igualdad para todos y periódicamente los
ciudadanos deciden en las urnas. Esta España sería diferente, sería más
democrática, más social y más europea.
Fdo.: Luis Perant Fernández
domingo, 26 de junio de 2016
LA POLÍTICA COMO CIENCIA DE LA VIDA.
La Ciencia Política me ha ayudado a
comprender la sociedad, no como la suma de individuos, sino como el
resultado de los conflictos de interés generados por los grupos de poder, esos
mismos que siempre gobiernan bajo cualquier Sistema Político y siempre escriben
la historia de los vencedores, oficialmente la Historia Universal.
La Ciencia Política también me ha
sido de gran ayuda para superar la ideología liberal imperante que dice: “la
soberanía nacional reside en el pueblo”, y descubrir el mal uso de la
Democracia como instrumento político de gobierno refinado y sofisticado en
manos de los poderes económicos globalizados para dirigir los negocios privados
y públicos con el consentimiento de la mayoría de la ciudadanía, y no por
desgracia, como un Sistema Político justo e igualitario con los derechos y
deberes de los ciudadanos.
La Democracia no es la panacea
contra todos los males de los ciudadanos, pero está considerada por la mayoría
de los eruditos como el Sistema Político menos malo. Pero no olvidemos que
las democracias no son eternas y, hoy día, están amenazadas por un conjunto de
desafíos y desafiadores que podrían no considerar la democracia como la única
alternativa disponible. Y nunca deberíamos olvidar que la mayoría de los países
europeos fueron dirigidos por gobiernos fascistas y totalitarios en el siglo
XX. No sería de extrañar, que en cuanto la oligarquía financiera europea sea
incapaz de seguir alterando el sistema democrático para conseguir sus
propósitos, fuerce el cambio hacia otros sistemas políticos.
Los actuales motores económicos
mundiales son los países llamados emergentes o BRICS. Acaparan las materias
primas, la producción, el comercio, el consumo y muy pronto serán los banqueros
mundiales, pero no son precisamente referentes democráticos. Las Constituciones
de Brasil, Rusia, India y Sudáfrica son formalmente democráticas, sin embargo,
los poderes tradicionales son los que dirigen el estado y los negocios. En
estos países, la clase media, la que sustenta el estado democrático, es
minoritaria y la clase trabajadora no alcanza la suficiente organización como
para influir en la vida política y económica. El caso chino es el más
alarmante, la República Popular China es el líder de los BRICS y va camino de
convertirse en la primera potencia mundial a todos los niveles. Sin embargo,
China está gobernada por una oligarquía militar-comunista que pretende desafiar
el mundo occidental y su estilo de vida democrática. Su sistema de gobierno autoritario
y totalitario es capaz de mantener a sus más de 1300 millones de súbditos en un
estado casi esclavista. Pues bien, estos
modelos políticos de los BRICS son los que sirven como referentes a las oligarquías
occidentales por su alta capacidad productora y su bajo coste social.
Por tanto, como ciudadano de pleno
derecho de España, Estado social y democrático de Derecho, y miembro de la
Unión Europea: No permitas que el mal gobernante y los sofistas alteren la
cultura de tus hijos, y te los roben. No toleres que el mal gobernante
socialice y culturice tus hijos para crear súbditos del sistema
económico, únicamente “productores/consumidores” en lugar de ciudadanos. No contribuyas
con tu silencio a que el mal gobernante se adueñe del Estado para saquear lo
Público, desmontar tu Estado del Bienestar y arruinar el futuro de tus
hijos. No te resignes a que una oligarquía gobierne a la mayoría en un
sistema democrático. No te dejes embaucar por demagogos que predican
repartos de recursos infinitos “caídos del cielo”. No te dejes engañar por
los nuevos clérigos laicos, sanguijuelas de los recursos públicos, que tienen
soluciones para todos los males de la humanidad desviando y malgastando el dinero público de los más
débiles.
La Política es una Ciencia y
mientras unos la pisotean y desprestigian, otros la aprenden, dominan y
aplican. Es por lo cual existen desde siempre dos bandos diferentes, los
poderes tradicionales que gobiernan y un ejército de personas que sobrevive. No
te resignes, revélate, este mundo también es tuyo, es de todos, porque todos
somos universo. En el cosmos, la noche y el día no se suceden porque no
existen, el tiempo no pasa. Somos nosotros los que estamos de paso en este
universo. Si queremos dejar huella de nuestro tránsito por este mundo, debemos
cultivar la familia, los amigos, los compañeros, incluso los desconocidos, en
definitiva la sociedad. Sólo ellos mantendrán vivas tus ideas y obras. Tus
huellas se borrarán, si es que algún día o noche existieron, como el tiempo. Existen
múltiples medios, y también leyendas, para vencer los obstáculos de tan difícil
travesía terrenal, pero posiblemente, la mejor herramienta disponible y
pacífica para que el ciudadano logre superar la aventura de su vida, sea la
Ciencia Política.
Fdo.: Luis Perant Fernández
sábado, 18 de junio de 2016
PRODUCTO DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS.
No pienses que en otras culturas y
épocas, los individuos son o fueron mejores o peores que ahora. Las
generaciones son diferentes porque siempre, en cada época, lugar, cultura y
religión, “el modo de producción, el nivel tecnológico y el sistema educativo
de cada sociedad configuran las relaciones sociales y moldean a sus
individuos”. Es como si en cada lugar y época, toda generación estuviese
formada por individuos clonados, exceptuando una minoría de ciudadanos
pensantes que nunca se deja encasillar completamente.
Para que nadie escape del control,
el poder político “facilita, promociona y subvenciona” la agrupación de esa
minoría discordante en asociaciones y grupos “de moda”, para tenerlos
catalogados y “a mano”, por ejemplo: ecologistas, nacionalistas, feministas,
homosexuales, anarquistas, artistas, intelectuales, extremistas a la izquierda,
extremistas a la derecha, activistas altruistas de Ong ´s institucionales, en
asociaciones políticas, sindicales, profesionales, reivindicativas, culturales,
deportivas, vecinales… El “divide y vencerás” cobra aquí todo su esplendor y
eficacia como instrumento político de Poder. Sin embargo, en un sistema
político democrático “no intervenido”, el asociacionismo debería ser voluntario
o como mucho canalizado, pero no subvencionado, porque en todo negocio o actividad, el que paga
manda.
En una Sociedad sin tutelas ni
prejuicios sólo deberían existir dos grupos de ciudadanos, los buenos
ciudadanos que cumplen las normas y las leyes, y los malos ciudadanos que por
norma no cumplen las leyes. El Estado debería primar y promocionar a unos, y,
sancionar y reeducar a los otros. Una Sociedad avanzada, globalizada y
democrática no debe prejuzgar al ciudadano por su raza, etnia, género, lengua,
religión, ideas políticas, sexualidad, afiliación, estatus social…, sino por su
integración y cumplimiento de las normas y leyes de dicha Sociedad.
Somos el producto de la
socialización y políticas públicas de nuestros gobernantes, pero también el producto
de nuestro pasado, época y cultura. Por tanto, cuanto antes recuerdes y ordenes
el proceso por el cual has llegado a ser lo que eres, menos te sorprenderán tus
ideas y comportamiento en cualquier conflicto de interés, y mejor comprenderás
las ideas y comportamiento de los demás. Sin olvidar que cada uno de nosotros captamos
la misma y única realidad sirviéndonos de nuestros sentidos, pero
interpretándola según nuestra cultura y nuestros conocimientos. Es decir, que
un mismo acontecimiento marca y moldea de forma diferente a cada uno de
nosotros. También es cierto, que ese mismo acontecimiento pasa desapercibido
para otros ciudadanos, y por tanto, ni los mejora ni los empeora.
Tu cultura, tus conocimientos y tus
vivencias determinan tus sueños y tus pesadillas. Tus sueños te acompañan y tus
pesadillas te persiguen, ambos hasta la muerte. Por tanto, no asistas como
simple espectador a tu paso por esta vida, opina de la Sociedad, participa en
Política. Este mundo también es tuyo, es de todos.
Fdo.: Luis Perant Fernández
lunes, 6 de junio de 2016
POLÍTICA, MÁS PODER QUE CIENCIA.
La
política es una ciencia, y como tal, se sirve del método científico para
descubrir e interrogar los fenómenos sociales, económicos y políticos de una
sociedad. Para ello, el politólogo ha de ser objetivo y despojarse de sus
pasiones, intereses e ideología. Sólo así, sus resultados serán fiables, aunque
siempre refutables y sujetos a revisión. En Ciencias Naturales, la objetividad
no está cuestionada. Sin embargo en Ciencias Políticas, siempre hay dudas sobre
la objetividad de los resultados, dependiendo del interés del sujeto investigador
y de la importancia del sujeto investigado. El hombre investiga al hombre por
encargo, para mejorar su vida o para empeorarla, según el negocio del sujeto
pagador.
Importante
diferencia en el comportamiento del ser humano, y que está directamente relacionada
con la mezcla de “conciencia/ambición” adquirida en la clase social a la que
pertenece y también en su proceso de culturización y socialización. Primordial
dilema que resolver antes de elegir a los políticos y servidores públicos, ya
que el poder político puede perseguir metas diferentes. De una parte, puede
imponer un dominio agobiante sobre los ciudadanos y poner el Estado al servicio
de unas minorías privilegiadas, que no siempre adineradas. De otra, ese poder
puede asegurar un orden social justo incorporando a todas las clases sociales, integrando
a todos los ciudadanos según sus aptitudes, contribuciones y necesidades.
El
poder político siempre mantiene ambas caras a través de distintas
dosificaciones de reparto, aunque su lado oscuro es difícil de descubrir, ya
que una minoría bien organizada, pero malintencionada, puede gobernar a la
mayoría desperdigada, y además con su consentimiento. Esa mayoría desperdigada
no tiene ni vocación, ni medios, ni alicientes para fiscalizar a los
representantes políticos en el manejo del dinero público, y mucho menos en
competir con la oligarquía de los negocios para ilustrar la mente de los
votantes. También entumece que en todas las contiendas electorales, los
partidos políticos son libres de prometer y los ciudadanos son libres de
dejarse engañar.
Una
vez elegidos, algunos líderes políticos incumplen sus programas electorales, se
venden al mejor postor, y hacen de la Política su profesión y negocio. Cuando
esos corruptos de la Política son mayoría en un partido político, éste abandona
su noble misión fundacional y se convierte en un instrumento de negocio
elitista. Sus métodos y actividades son las propias de una banda criminal
organizada. No faltan los ejemplos de personas que están en política por
dinero, ni los mercenarios a sueldo de las clases adineradas, ni tampoco los
líderes sociales profesionales que se venden al mejor postor. Todos ellos no
son políticos, son personajes sin escrúpulos, líderes sociales, obreros,
empresarios y políticos que dominan a la perfección el arte de la retórica para
confundir al votante y lograr anteponer sus intereses y los de su partido. También
están los políticos agradecidos y subordinados al jefe de fila del partido, los
perfectos peones capaces de ejecutar las órdenes sin hacer preguntas, y si es
posible, poco espabilados para no descubrir las tramas cuasi mafiosas. En fin,
también es cierto que otros líderes políticos son servidores públicos
preparados, inteligentes y honestos, y anteponen el interés general por encima
de las tramas partidistas y personales.
Al
margen de sus actores, la política concentra el poder supremo para gobernar la
sociedad y administrar el dinero público, pero también, para regular los
mercados privados de bienes, servicios y de opinión pública. La política es la
palanca necesaria y deseada de todo gran negocio, el lícito y el ilícito, el
local, nacional e internacional. Por tanto, el político mercenario debe ser el
mejor actor e intérprete para que el desvío del dinero público sea asimilado
por la mayoría de los ciudadanos como beneficioso para la sociedad, debe saber
fundir lo honesto y lo ruin para desconcertar al ciudadano. Por ello lo difícil
de desenmascarar a tales intrusos. La Política es el máximo negocio que domina
todas las actividades, necesidades y vicios del ser humano, todo está calculado
en política, en política nada es casualidad.
Quién
pretenda contradecir la opinión pública mayoritaria, lo políticamente correcto,
o desafiar el poder instructor del sistema político-económico omnipresente, debe
conocer y saber interpretar el “Mito de la Caverna” de Platón. De lo contrario,
será señalado por el sistema como un iluminado con pretensiones de aleccionar y
adoctrinar. Salvo ese matiz, el ciudadano debe ejercer siempre su derecho a
opinar sobre la política y sus actores, porque la verdad absoluta no existe,
nadie está en posesión de ella, es relativa y cada uno tiene su verdad. Por
tanto, duda de todo, de todos y de mí también.
Fdo.:
Luis Perant Fernández
lunes, 30 de mayo de 2016
CRÍTICAS ACERCA DE LOS NACIONALISMOS.
El Nacionalismo es un instrumento político eficaz en cualquier sistema político, sea comunista/fascista, conservador/liberal, capitalista/socialista, democrático /demagogo, y promovido por una oligarquía social, económica o militar para ejercer el poder político. La ideología nacionalista es el arma política principal de todo Gobierno oligárquico.
El Nacionalismo es una ideología política que apela a los sentimientos de los individuos y borra al ciudadano, tergiversa la historia, dicta la cultura y lengua con su sistema educativo y manipula las emociones con actos multitudinarios para exaltar símbolos excluyentes.
El Nacionalismo es una ideología política que apela a los sentimientos de los individuos y borra al ciudadano, tergiversa la historia, dicta la cultura y lengua con su sistema educativo y manipula las emociones con actos multitudinarios para exaltar símbolos excluyentes.
El Nacionalismo predica el retorno,
o el mantenimiento de una cultura y época histórica concreta, y ninguna
otra, para encasillar y aislar al súbdito de cualquier contaminación
forastera. Promete el paraíso para los patriotas a cambio de coger las armas
contra todo enemigo de la Nación y dar la vida por la Patria.
El Nacionalismo olvida que la
Cultura y la Historia avanzan a la par que la Teoría de la Evolución de Darwin, que
no hay vuelta atrás, porque todo acontecimiento modifica el presente por
acumulación, y no por supresión.
En el S.XIX, todas las burguesías
europeas conquistaron riquezas en su expansión colonial gracias a la ideología
nacionalista que fue clave para armar ejércitos y destruir/saquear Imperios.
El Nacionalismo en la Europa del
S.XX alcanzó tal grado de chovinismo que fue el combustible de las dos
Guerras Mundiales, que a su vez fueron consecuencia de la ambición del nuevo
sistema liberal colonialista mundial.
En las décadas de los años 50 y 60
del S.XX, la propaganda oficial de los Estados europeos para construir el
Mercado Común fue: “Superar los nacionalismos europeos y no repetir los 100
millones de muertos de la 1ª y 2ª Guerra Mundial”.
A pesar de estas dos tragedias,
todos los sistemas políticos mundiales siguen empleando la ideología
nacionalista como arma política de dominación de masas, ahora en dosis
controladas, pero no menos peligrosa, como se ha comprobado en la guerra de los
Balcanes. Algunos Regímenes Políticos van más allá, y al Nacionalismo añaden
Religión, formando un cóctel explosivo.
Ahora la oligarquía gobernante
europea administra la ideología nacionalista para dividir la ciudadanía europea
y contrarrestar el principio democrático, tanto en los Estados miembros como en
la Unión Europea. De lo contrario, no podría entenderse que los “lobbies
transnacionales” sometan a los ciudadanos europeos con políticas
antisociales, gracias al Sistema Político de la Unión Europea hecho a la medida
de las multinacionales, y que no es democrático.
En cuanto la oligarquía financiera europea sea incapaz de seguir alterando el sistema democrático con la ideología nacionalista, forzará el cambio del sistema político, o por lo menos pondrá todo su empeño, sin escatimar medios y sin importarle los daños colaterales aunque sean Revoluciones.
En cuanto la oligarquía financiera europea sea incapaz de seguir alterando el sistema democrático con la ideología nacionalista, forzará el cambio del sistema político, o por lo menos pondrá todo su empeño, sin escatimar medios y sin importarle los daños colaterales aunque sean Revoluciones.
Fdo.: Luis Perant Fernández
martes, 2 de febrero de 2016
IMPUESTOS Y GOBIERNOS.
Una de las funciones principales del
Estado es regular los mercados para que todo ciudadano pueda comprar sus
necesidades y vender sus productos. Los liberales sostenían que los mercados se
regulaban solos por el mecanismo de la oferta y la demanda, hasta que la crisis
mundial de 1.929 demostró que los poderes públicos deben intervenir los
mercados para que la economía no se hunda. Y como todos los agentes económicos
(productores, consumidores, distribuidores, inversores, intermediarios,
especuladores, importadores, exportadores…) saben que los gobiernos son los que
regulan los mercados con sus políticas y dineros públicos, pues ahí tenemos a
todos los grupos sociales y económicos presionando al gobierno de turno para
sacar tajada, y dispuestos a untar a todo político que se preste. La fuerza de
estos lobbies no se mide por el número de miembros, sino por su volumen de
negocio y su conocimiento del sistema político, para ello las multinacionales
integran en plantilla a ex cargos públicos y políticos.
Las competencias del Gobierno, más
conocidas por los ciudadanos, son recaudar impuestos para mantener las Instituciones
del Estado, proporcionar los servicios públicos y ejecutar las obras públicas.
Pero además, el Gobierno también asigna recursos públicos para regular los
mercados y asegurar su abastecimiento y funcionamiento. Y aquí entra la ideología
del Gobierno de turno porque asegurar el buen funcionamiento del mercado no
implica un reparto equitativo de las ayudas públicas entre todos los agentes
económicos. Por regla general pero no exclusiva, la política económica de los
gobiernos de izquierdas favorece a los consumidores para incentivar el consumo,
la producción y la creación de trabajo; y la política económica de los gobiernos
de derechas favorece a los productores para crear trabajo, producción y a su
vez elevar el consumo. Se podría pensar que el resultado es el mismo, pero no más
lejos de la realidad. Para simplificar, dividimos los agentes económicos en dos
bandos: los productores y los consumidores.
La regulación del mercado es
compleja porque el Gobierno debe calcular la cantidad de dinero en circulación
y la velocidad de intercambio de ese dinero en manos de los agentes económicos.
Es importantísimo que esa cantidad y velocidad sean las correctas para que el
mercado funcione, es decir, para que toda la producción se consuma. Si hay poco
dinero en circulación, el consumidor no compra y el productor despide trabajadores;
si hay exceso de dinero el consumidor compra más, pero como la producción tiene
límite, pues se inicia la subida de precios, la consiguiente inflación, la
recesión económica y el despido de trabajadores. Si además, de estas
dificultades para regular adecuadamente los mercados, añadimos la discrecionalidad
del gobierno de turno para asignar las ayudas públicas al bando de su agrado,
no debe sorprendernos que el ciudadano no vea la crisis hasta que la tiene
encima.
Las ayudas públicas a la producción
pueden ser directas, indirectas, financieras, a la innovación, fiscales,
administrativas, laborales, sectoriales, nacionales, europeas, a la exportación,
a las organizaciones empresariales…; y las ayudas públicas al consumo pueden
ser una mayor cobertura de los servicios públicos, mayor asistencia social,
mayores pensiones, mayores ayudas a las familias, mayores becas, mayores masas
salariales en el sector público, salario social vital, menores requisitos para
acceder a pensiones de invalidez, legislación favorable al trabajo, a los
sindicatos de trabajadores… A pesar de que estas inyecciones de dinero público
son necesarias para que la economía no se estanque, estas medidas han resultado
ser ineficientes a medio y largo plazo.
Las ayudas a la producción hacen que
las empresas se acomoden y pierdan competitividad. Sus instalaciones y su
tecnología envejecen a la espera de más subvenciones públicas, y si éstas no
llegan, las empresas dejan de ser competitivas y cierran. Las ayudas al consumo
tampoco son la panacea para la economía. Los subsidios desincentivan el
trabajo, pero también, terminan por distorsionar los precios. Los productores
reducen salarios puesto que las familias tienen otras fuentes de ingreso, y
suben precios porque los consumidores tienen dinero. Esto hace que el consumo
se estanque, y se inicie un nuevo ciclo recesivo.
Si la inyección de dinero público a
los mercados es necesaria para que la economía no se paralice, y las ayudas a
la producción y al consumo resultan ineficientes a medio/largo plazo, pues habrá
que pensar en otras políticas públicas. Seguro que existen.
Fdo.: Luis Perant Fernández
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