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IMPERIO ESPAÑOL EN SU MÁXIMA EXTENSIÓN A PRINCIPIO DE 1800

IMPERIO ESPAÑOL EN SU MÁXIMA EXTENSIÓN A PRINCIPIO DE 1800

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lunes, 9 de febrero de 2026

GEOPOLÍTICA 2026 Y ENCAJE DE ESPAÑA.

 




Es imposible comprender el presente sin recurrir a la Historia. Al final de la Segunda Guerra Mundial, los vencedores se repartieron el mundo. Pero el reparto fue desigual. El Imperio Británico estaba en decadencia y la Unión Soviética recluida en su mundo. El verdadero vencedor fue Estados Unidos. Los Imperios perdedores, el japonés, otomano y germano desaparecieron.

 

Estados Unidos se hizo con el control mundial de las materias primas y del comercio. Sus políticas y sus dólares impusieron su santa voluntad y sus multinacionales, y cuando no lo conseguían, aplicaban sus sanciones económicas y militares. Pero el ciclo de vida de los Imperios siempre se repite: empieza con expansiones territoriales, económicas y militares, sigue con dominio hegemónico temporal y termina por decadencia propia o por nacimiento de otro Imperio.

 

El fin del dominio mundial de Estados Unidos puede deberse al colapso de sus políticas de vasallaje e imposiciones económicas a sus aliados, pero también al resurgimiento de otros Imperios. Rusia y China lideran el bloque de los BRICS, controlan las materias primas y la producción, y representan ya el 40% del PIB mundial. El yuan está desbancando al dólar en las transacciones internacionales y el arsenal nuclear de ambos bandos es similar. Este cambio del Orden Mundial es imparable, la única incógnita es la duración del proceso.

 

Algunos analistas dicen que el Nuevo Orden Mundial ya está aquí. Estados Unidos, sabiendo de su declive irremediable, ha negociado ya con los Imperios rivales el nuevo reparto para apaciguar el proceso. Nunca sabremos el contenido de la reunión de Trump y Putin en Alaska, pero probablemente fue ahí donde se alcanzó el acuerdo del reparto del mundo, sus recursos, las zonas exclusivas y las compartidas. Xi Jinping no asistió, pero Putin lo representaba estupendamente. Estados Unidos se queda con las Américas, desde el Ártico hasta el Antártico, incluyendo Groenlandia. Rusia extiende su dominio a Europa y África Occidental. China se queda con Asia, África Oriental y Oceanía. Y ellos tres explotarán la muy rentable ruta comercial del Ártico.

 

Todos los repartos producen ganadores y perdedores, En este caso, los vencedores indiscutibles son Rusia y China, y en menor grado Estados Unidos. Perdedores son todas las naciones del bloque occidental que se quedan fuera del nuevo Orden. La Unión Europea se queda huérfana de la protección político-militar yanqui, pero seguirá prisionera por mucho tiempo de sus deudas con las multinacionales financieras que también son artífices del Nuevo Orden Mundial.

 

          La Unión Europea no puede competir con los Imperios dominantes porque no es un bloque homogéneo, es la unión de viejos Estados Nacionales con interese territoriales históricos enfrentados y con heridas abiertas. Cada vez, más politólogos afirman que la Unión Europea fue una creación artificial de Estados Unidos para canalizar sus préstamos para la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial. La invención de la OTAN fue idéntica, pero en lo militar.

 

          El futuro de la Unión Europea es incierto porque las reglas de juego de la Geopolítica han cambiado. La Democracia, los Derechos Humanos y el Derecho Internacional tal como los conocemos desaparecen, ya no sirven para justificar intervenciones en terceros países. Ahora prevalece la fuerza y el concepto del “pueblo elegido” para justificar el derecho al saqueo de los recursos ajenos. Si además somos conscientes de la desindustrialización de Europa y de su dependencia energética del exterior, podemos asegurar que en este Nuevo Orden Mundial, Europa no será protagonista en la economía y política globalizadas. La UE necesita urgentemente redefinir sus Tratados internos, su política exterior y su independencia militar. En definitiva, la UE debe afianzarse en el nuevo tablero mundial si desea sobrevivir como bloque de poder, de lo contrario desaparecerá.

 

El problema de España es todavía mayor porque nunca fue aceptada como parte de Europa. España perdió todo el protagonismo cuando se descompuso su Imperio. Desde hace dos siglos, Europa, y ahora también la Unión, está gobernada por la burguesía anglosajona, blanca, capitalista y protestante. Los países europeos del norte siempre han tenido problemas étnicos y territoriales entre ellos, pero también territoriales y religiosos con el Imperio Ruso. En la actual Unión Europea, España está siendo arrastrada por una serie de problemas económicos y militares ajenos a sus intereses. Y en época de crisis, como la que se avecina, el aislamiento de España será mayor. Nuestros problemas con el Magreb serán exclusivamente nuestros.

 

En los círculos intelectuales siempre se ha dicho que la recomposición de la Hispanidad como unidad política es imposible. Se dijo lo mismo de Rusia después del hundimiento de la URSS y de China después de su Siglo de la Humillación, pero en sólo 40 años estos dos Imperios han puesto en jaque al Imperio Occidental. Sólo México tiene recursos para iniciar tal aventura en beneficio del futuro de las 21 naciones hispanas.

 

Firmado: Luis Perant Fernández

DIARIO INFORMACIÓN