Vaya
sinvergüenza ese Nicolás Maduro, Presidente ilegítimo de Venezuela. Menos mal
que los yanquis distinguen entre honrados y narcotraficantes, y le han dado su
merecido. Qué satisfacción daba ver por televisión a ese granuja esposado entre
dos policías. Lo dicho, menos mal que este mundo mundial cuenta con la
democracia americana que vela por los derechos humanos, y no le tiembla el
pulso a la hora de encarcelar a todo un Presidente impostor, malvado y narcotraficante.
Dicen que el cine es mágico, que te transporta a otro mundo. Pues imaginemos la
película anterior al secuestro de Maduro que podría servir para comprender
mejor esta historia. La película podría titularse “Dominique Strauss-Kahn y la
deuda USA”.
Dominique era
un joven político francés muy prometedor y pronto supo rodearse de buenas
compañías. Trabajó en la universidad de Stanford como profesor de economía
gracias a su amistad con una tal Condoleezza Rice. También se introdujo en
círculos judíos poderosos e influyentes a nivel mundial. Tal fue su compromiso
con el sistema occidental que desde ambos lados del Atlántico lo auparon a lo
más alto del FMI. Alcanzó tal prestigio que sería el próximo aspirante a
presidente de la República Francesa.
Sin embargo,
era conocido por su vida alegre. Le gustaba el buen comer, pero su debilidad
eran las mujeres. Y claro, con esos defectos pronto cayó en el lado oscuro y se
rodeó de gente mala, un chino, un ruso y un libio. En marzo de 2009, al chino
le dio por cuestionar el predominio del dólar estadounidense como moneda de
reserva. En abril de 2009, EE. UU. acepta a regañadientes la propuesta de la
emisión virtual de una moneda del FMI (Derechos Especiales de Giro) y dar mayor
participación a los países emergentes. En julio de 2009, el ruso tuvo otra
idea, propuso pasar de la moneda virtual a emitir realmente esa moneda. Además
llevó a esa reunión varios billetes nuevos en el bolsillo. El libio, más
radical que el ruso, creó la primera moneda del mundo con su valor garantizado
en oro y en Derechos Especiales de Giro del FMI y la iba a adoptar para su
país.
Nadie sabe por
qué Dominique cambia de bando. De defender los intereses de EE. UU. y la Unión
Europea, pasa a impulsar el cambio propuesto por los países emergentes. Sólo
queda sospechar que el poder del mundo financiero judío cambia de continente y
de protagonistas. El nuevo FMI con su moneda propia también pretende someter a
los paraísos fiscales. Dominique se había convertido en el cabecilla de esta
rebelión anti dólar y el libio jugaba un papel clave ya que el fondo soberano
de Libia es uno de los más ricos del mundo. Mira por dónde, la guerra de Libia
congela los planes del cártel. París y Londres intentan abrir en Benghazi un
Banco Central libio de los rebeldes para apoderarse de los fondos del coronel.
Las malas lenguas dicen que por orden de sus amos de Washington. También dicen
que en el momento de su arresto, Dominique salía para Berlín en busca del apoyo
de la alemana y del libio, cuyo apoyo era indispensable para desbloquear la
situación. Menos mal que encarcelaron a Dominique, el jefe, porque el 26 de
mayo de 2011 en la Cumbre del G8 en Francia estaba previsto aprobar la nueva
moneda. El dólar hubiese cesado como moneda de reserva, con la consiguiente
suspensión de pagos de EE.UU. Adiós a la superpotencia militar y económica
estadounidense para centrarse en su reestructuración interna. Adiós a la
maquinita de imprimir dólares.
Dominique
estuvo arrestado, o secuestrado durante diez días. El FMI se paralizó y dejó en
suspenso los problemas del euro y la deuda de Grecia, pero el dólar se salvó.
Dominique dimitió y rápidamente fue liberado. Pese a las protestas del chino y
ruso, el FMI ha vuelto al buen camino, Christine, otra que hizo carrera en EE.
UU., está encargada de ello. El techo de la deuda estadounidense, el Congreso,
los Demócratas y los Republicanos serían el grueso del guion de la segunda
parte de esta película que empieza en octubre de 2011 con el linchamiento y
muerte del libio.
Fdo: Luis Perant
Fernández

