sábado, 1 de octubre de 2016
PEDRO SÁNCHEZ NO ES EL PROBLEMA.
Con
Pedro o sin él, seguiremos en campaña electoral permanente. Los partidos competirán
hasta alcanzar el poder. Guste o no, éstas son las reglas de juego democrático,
unos pueden prometer y otros son libres de dejarse engañar. El problema surge
cuando la oferta de partidos políticos es intervenida, entonces, ese “mercado”
supuestamente libre es alterado, y por ende, la elección está condicionada. De
ningún modo quiero decir que haya un cártel de oferta mafioso. A veces el poder
puede ser tan sutil que todas sus piezas encajan a la perfección por arte de
magia. Para despejar mis sospechas, simplifico el sistema político. El partido
ganador en las elecciones generales gobierna durante 4 años. Si al final de ese
mandato los ciudadanos quedan contentos con su gestión, pues volverán a
votarle. Si los ciudadanos quedan insatisfechos, votarán al partido de la
oposición. Este juego es simple para el ciudadano que puede sentirse engañado
por promesas electorales incumplidas.
El
partido ganador gobierna las Instituciones del Estado y administra la mayor
empresa del país, es el agente económico que más dinero ingresa y el que más
gasta. Por tanto, los agentes económicos privados nacionales y transnacionales,
los llamados lobbies, saben que es fundamental estar cerca del poder político
para garantizar el futuro de sus empresas. El volumen de negocio de muchas de
esas multinacionales es mayor que el PIB de muchos Estados. Es fácil comprender
que esos poderosos holdings no se aventuren a que algún partido ponga en peligro
sus negocios. Por tanto, si el partido de gobierno ha legislado a favor de la
“causa” y ya no tiene la confianza de los votantes, el poder económico debe
asegurarse de que el partido de la oposición llamado a gobernar no destruya “lo
edificado”. Hay varias fórmulas para conseguirlo, desde minar los partidos
desde dentro para difuminar la dirección y la ideología, hasta favorecer la
proliferación de partidos nuevos para difuminar la soberanía ciudadana. En
España han ocurrido ambas cosas.
Antes
de seguir, quiero dejar claro que los fundadores de las nuevas opciones
políticas son casi siempre honestos en sus ofertas políticas a los ciudadanos.
Cosa diferente son las facilidades y ayudas legales, logísticas, mediáticas y
en algunos casos, económicas, que facilitan la proliferación de asociaciones y
partidos nuevos. Los lobbies interesados en este planteamiento saben poner en
funcionamiento toda la maquinaria necesaria para conseguir sus fines, y además
sin parecerlo. La ingeniería electoral se pone en marcha para que el voto
descontento no dé la mayoría absoluta al partido de la oposición. Se pone en
marcha una campaña mediática de desprestigio a los gobiernos con mayoría
absoluta y se mitifica a los gobiernos de coalición donde el “diálogo y
consenso” son virtudes. Para ello no se escatiman recursos, todo un ejército de
tertulianos y personajes afamados se encargan de endemoniar al bipartidismo y difundir
la similitud de un gobierno democrático de mayoría absoluta de 4 años de
duración con un gobierno dictatorial de 40 años.
Los
votos de centro-derecha que pierde el PP se canalizan hacia Ciudadanos. Los
votos de izquierda movilizados por los recortes sociales del PP se desvían
hacia Podemos. Y el principal partido de la oposición de la legislatura que
terminó, el Psoe, se queda sin mayoría absoluta para poder derogar la
legislación neoliberal del Partido Popular. Nunca habrá pleno consenso en
ninguna futura coalición de gobierno, sea de dos o tres partidos, para reponer los
servicios públicos y sociales que el PP ha llevado a cabo con sus políticas de
recortes. Tan grave, o tal vez más, sea la falta de acuerdos sobre políticas
concretas que el gobierno de España debe plantear en el Consejo Europeo que es
dónde nacen las políticas que nos gobiernan y que descaradamente favorecen a
los lobbies. Pero como hay sospechas de que la coalición opositora puede
gobernar y radicalizarse, se decide minar el Psoe desde dentro desestabilizando
su dirección y asegurar su abstención en la investidura de Rajoy. Las puertas
giratorias son una inversión muy rentable, cumplen múltiples funciones para la
“causa”. La ingeniería electoral bien pagada funciona.
Este
artículo puede ser fruto de una elucubración, pero también puede ajustarse a
algunas de las Teorías políticas sobre el Poder. En España tenemos varios
ejemplos que se ajustan a esta Teoría. Tiempos atrás, el “Poder” facilitó la
proliferación de sindicatos de trabajadores independientes con la finalidad de
debilitar el inmenso poder de convocatoria de CCOO y UGT. La campaña mediática
desprestigiando a sus dirigentes y ensalzando los derechos individuales fue
brutal. También, algunos partidos políticos de izquierdas fueron minados por
los nacionalistas y sus dirigentes tachados de descerebrados. En Política todo
es intencionado, nada es casual.
Fdo.:
Luis Perant Fernández
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